martes, 24 de mayo de 2011

PROBLEMAS TECNICOS

Chicas me temo que por problemas tecnicos no podre subir ningun fic hasta el jueves. Los pondre todos juntospara ponernos al corriente. una disculpa enorme. les quiero.

Alejandra Rivas ; )


lunes, 23 de mayo de 2011

¿Pegadas en el pasado? ¡COMENCEMOS LA REMODELACION!


¡No se asusten, ni teman si el blog en algun momento se ve desarreglado, extraño, loco e incluso divertido!

¡Adios semestre, Hola Blog! Sigo con algunas ocupaciones, ya que comencé a trabajar a principios del semestre pasado y sigo en lo mismo, estoy fuera de casa desde las 9:00 am hasta las 7:00 pm, sin embargo ¡NO TENGO TAREA! y si tengo muchas horas en la noche que utilizaré para darle un poco de vida al blog.

No se ustedes yo lo veo ANTICUADO en base al diseño y la musica. La imagen (Que amo con locura) tiene más de un año puesta allí y me parece que llegó el momento de rejuvenecerlo un poco.

Además si no fuese por la increible responsabilidad de AleRivas no se que sería de nosotras, ella se ha encargado de mantenerlo muuucho mientras las demás cumplimos con nuestras obligaciones.

Me gustaría, si alguien tiene sugerencias, que las haga :) TODO lo que quieran, sin pena, que no mordemos. TODO, TODITO, TODO! Yo les diré unas cuantas cosas más acerca del cambio en la noche, ahorita estoy partiendo a trabajar.

Besos a todas y FELIZ INICIO DE SEMANA !!

domingo, 22 de mayo de 2011

Entre dos tierras

Sumary:


Melisa llego a la vida de Edward, como un aire fresco, peleo por ella contra su propia naturaleza, la hizo su esposa, lucharon juntos defendiendo lo más amado para ambos, su hija. Pero tras 200 años… ¿se le acabo el amor? ¿Puede un ser eterno, cansarse de la eternidad?


Bella estaba destinada a morir… y murió. La vida como la conoció cambio por completo dándole una perspectiva completamente diferente de lo que la existencia significaba. Se convirtió en el destino de un hombre y la familia de este pero… ¿será capaz de convertirse en el proceso en la otra?


Edward estaba destinado a ella… solo que no espero al destino. Se aferro a una mujer que le hizo feliz pero… ahora que ella aparece… ¿Será tarde? ¿Será capaz de dejar atrás todo por una mujer?


Cuando lo único que Bella tiene es a los Cullen como familia, ¿será suficiente el amor que siente por ellos para salvarlos? ¿Para salvarse? ¿Para ser feliz?
Cuando el amor inmortal llegue a Edward bajo el nombre de Bella ¿perdonaría lo que ella dejo morir en pos de salvar a todos los demás?



:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Capitulo 10.- Detalles.


Bella pov


Las clases seguían su rumbo, la rutina había cambiado, llegábamos cada quien en su auto, Rosalie con su descapotable rojo, siempre el mismo auto, diferente motor. Emmet con sus adorados Jeep último modelo, lo cambia cada año, Alice con su inseparable deportivo amarillo cada año uno nuevo, Edward con su Volvos, el de este año era un Xc60, el cual cambiaba cada que el nuevo modelo saliera y por su puesto este año mi hermosa H3 Alpha en rojo Merlot, los 4 coches juntos en el estacionamiento, llegando uno tras otro, llamaban la atención, al igual que las hermosas criaturas que descendían de ello, Jasper era el único que no sacaba su coche, un mercedes del mismo modelo que Carlisle usaba pero en Azul.


-Wow, si me prestas tu Hummer te vendo mi alma- dijo Greg, mientras se adaptaba a mi paso.


Yo caminaba en el centro, a mi derecha Rosalie, a mi izquierda Alice, los chicos justo detrás de nosotras, cada uno detrás de su chica, bueno en el caso de Edward no le queda más remedio que ir de tras de mí. Siempre entrabamos todos juntos, la formación parecía de películas, del estacionamiento al edificio de entrada de la facultad.


De ahí, nos separábamos cada quien a sus clases, nos juntábamos en la cafetería y nos dividíamos de nuevo por géneros para las clases extracurriculares, ya que nosotras habíamos entrado al club de baile y ellos no querían ni escuchar del tema. Ya cambiarían de parecer.


-no, me des ideas- jugué con él.


Nos separamos todos en la entrada. Como cada día al término de las clases nos juntamos en la cafetería.


-nunca me han contado de donde sale el dinero para los coches, las casas, la ropa, todo, digo Carlisle trabaja pero son hospitales públicos, no le pagaran mucho y aunque ahorrara todos los sueldo de su vida, no alcanza para mantener el estilo de vida de todos ustedes- dije apuntando a cada uno, durante el receso.


-¿y tú qué?, TU eres la única que vive de Carlisle, enana- señalo Emmet haciéndose el ofendido.


-yo soy un bebe, ¿recuerdas?- dije haciendo referencia a que mi año de neófita no terminaba todavía.


-todos tenemos cuenta de banco, bueno muchas cuentas en los bancos de todo el mundo, la primera de cada uno fue regalo de Esme y Carlisle, cuando nos convertíamos, abrían una especie de fideicomiso, cada 80 años las cambiamos de nombre pero siguen siendo nuestras, esas cuentas han generado interese que se resumen en millones después de 300 años, pero además todos hemos trabajado en algo a lo largo de nuestras vidas, lo que nos ha dado más dinero todavía, los autos los compramos con nuestro dinero, los fondos del fideicomiso no se tocan, solo en emergencias y nosotros no las tenemos, mira, Alice cada tantos años trabaja de diseñadora de modas, gana millones en cada vez, los que le permite incrementar su fortuna, además es dueña de dos casas de moda de mucho renombre. Rosalie arregla autos y también gana montones, además de que junto con Esme y Alice cada tanto hacen un negocio de Decoraciones, lo cual también le deja muchísimo, Carlisle cada pocos años saca libros, tiene varios por todo el mundo con diferentes Nicks, así como Edward quien ha compuesto innumerables obras maestras, así que prácticamente vive de las regalías, créeme es quien más gana de todos nosotros, aparte cada tantas décadas, imparte clases en algún instituto o conservatorio, Jasper hace seminarios de Sicología, escribe libros y tiene audios, lo que lo hace tan rico como nosotros, Melisa trabaja como profesora de vez en cuando, aunque su dinero proviene del fideicomiso, es la única que no ha encontrado todavía lo que le gusta realmente, pero no le gusta mucho comprar cosas, así que le va bien con lo que gana cada que trabaja y así es Renessme, pero ella prefiere los deportes de riesgo y a veces gana mucho como instructora, Jacob le ayuda, cada tanto se van a otra ciudad y montan un negocio de esos, ganan bien, lo cierran y se cambian. Yo he trabajado de modelo, luchador y entre Rosalie y yo hemos diseñado varios de los sistemas de autos que se usan en el mundo-finalizo Emmet sonriendo.


-entonces ¿la única mantenida soy yo? –pregunte mirándolos.


Mi rostro reflejaba seguramente mi preocupación, debía hacer algo, al terminar la universidad, si lo podía hacer, construiría cosas, haría mi propia fortuna.


-eres un bebe, ¿recuerdas?, tienes al menos una década para escoger que te gustaría hacer y después hacerlo, además tienes toda la eternidad para hacerte rica- me respondió Jasper.


-cierto, se me olvidaba la parte que dice que soy inmortal- bufe antes de reír.


Recorrí con la mirada toda la cafetería, estaba buscando a alguien pero no había rastros de él, aun no recocía su olor de entre tantos. De pronto lo vi, sentado a unas 2 mesas de nosotros, siempre cabizbajo, siempre solo, mi marchito corazón dio un brinco. Y me acorde de las palabras de Greg. Tenía un plan y lo seguiría, Greg sería mi instrumento.


Pero necesitaba que se acercara a mi primero, no podía poner en peligro a mis hermanos. Dejaría que pasaran unos días, después de todo no podía aventarme de cabeza en algo así, existía la posibilidad de que descubriera que era la misma persona, tenía que hacer algo para llamar su atención sin ser directa, si tenía que involucrar a toda la universidad lo haría, después de todo ya no era Bella Swan ahora era Isabella Cullen. Gran diferencia.


Y mi oportunidad llego.


-Bella, chicos, iremos todos a una playa que se llama la Push, ¿quieren venir?- pregunto Greg sentándose a mi lado.


Mientras Edward ponía cada de fastidio, ese era su lugar, de mala gana se sentó en la otra silla ante la mirada divertida de los demás. Yo fingí no darme cuenta y centrar toda mi atención al tipo.


-¿La Push? ¿Qué esa no está en Forks?- pregunte a mi vez.


-¿la conoces?- pregunto de nuevo.


-Cariño, nosotros venimos de Forks, pero te diré algo, te presto mi H3 si me consigues algo que deseo más que casi nada –dije guiñándole un ojo.


Sentí como Edward se tenso, todos los sentimos, clavo su mirada en mi, tratando de entrar en mi mente, lo mire fijamente


-“ni lo sueñes Cullen, ya te espere demasiado, me ofrecí a ti y me rechazaste, aguante ahora”-


Era la primera vez desde aquella noche que nos decíamos algo aparte de lo reglamentariamente necesario.


Y solo frente a Esme, para no hacerla sufrir.


-“¿qué demonios pretendes?”- pregunto.


-“no es de tu maldita incumbencia, deja de leerme o te juro que no te gustara lo que encontraras”-


-¿de qué se trata?- pregunto Greg con cara de seguro-me-pide-mi-alma.


-no te asustes no te pediré tu alma – sonreí inocentemente –ven, acércate, no quiero que nadie lo escuche- mientras con mi dedo hacia señas para que se inclinara.


Lo hizo y la mirada de Edward se volvió negra. El dorado de sus ojos salió corriendo.


-vez al chico de playera negra sentado en esa mesa – apunte a Ty- me gustaría que entrara al club, lo necesita, no preguntes mis razones, solo consigue que lo haga y no solo te prestare mi H3 para que vayas a la Push, te la daré con gasolina y te daré efectivo para la gasolina de regreso, ¿Qué dices, te animas?- finalice sacando unos billetes de mi cartera.


Cortesía de mi nuevo papa por supuesto.


-tengo más de donde salen estos- comente mostrando unos billetes de 20 dólares y otros de 50.


Escuche silbar a Edward. Todos habían escuchado lo que le dije. Ty lo ponía celoso. Su problema. No debía, era casado. Sentí la ola de calma emanando de Jasper, al no parecer suficiente, la intensifique. Se levanto molesto, en minutos le habría calmado, pero se marcho. Nos miramos los demás. Alice hizo una mueca de contrariedad, pero fue lo único.


-¿Me acompañan al servicio chicas?- dijo Alice mirándonos a Rosalie y a mí.


-sí, espera - le pedí- entonces que será Greg, ¿sí o sí? –pregunte mientras me levantaba.


-bien la ida es este fin de semana, tengo 4 días, 5 si empiezo desde hoy y creo que si…-


-no, tienes 3 días empezando hoy, lo quiero en la clase del Jueves también o no hay trato cariño- le dije dejando un beso frio en sus labios.


Camine tras mis hermanas hasta el baño, Rosalie reviso que estuviera vacio y lo cerro por dentro. Las mire extrañada, eso parecía una emboscada y de eso yo sabía, acababa de hacer una.


-¿Qué carajos te propones Bella? –me soltó de golpe Rosalie.


-¿de qué hablas?- pregunte realmente sin saber a qué iba todo esto.


-no te hagas la tonta, que es eso de que quieres a Ty en la clase ¿y quién demonios es Ty? sabes que Edward se pone celoso de verte con cualquier otro, ¿porqué lo haces? ¿Qué pretendes? ¿que pierda la cabeza y haga una estupidez? tu no conoces a Edward como nosotras, la última vez que se enamoró lo desafió todo, vampiros, lobos, Vulturis, todo, no hagas que se ponga así otra vez, lo lastimas, no entiendo qué pasa con ustedes, creo que se aman, pero a veces parece que ese odian y no se cual es peor considerando que Melisa regresará y ojala sea pronto, no creo que ustedes aguanten así mucho tiempo- dijo Rosalie sentándose en la barra de lavabos.


Suspire, mis hermana merecían una explicación.


-recuerdan la semana pasada cuando me fui temprano, lo hice porque vi a mi ex-prometido, Ty, no es ni la sombra de lo que fue mientras estuvo conmigo, no pretendo decirle quién soy, solo trato de que recupere la vida que yo le quite al marcharme, mírame Rosalie, soy inmortal, jamás tendré que preocuparme por morir, por no tener tiempo de hacer algo con mi existencia, ¿pero él? está dejando pasar su vida mientras llora mi muerte, una muerte que no ocurrió porque aunque no sea humana sigo viva, soy en esencia yo, la chica de la que se enamoro y la estúpida que se enamoro de tu hermano casado. Y mi situación con Edward no tiene remedio, mientras él este con Melisa yo no seré nada serio, además ya fracase al intentar seducirlo- dije sin voz.


-¿Qué quieres decir con eso? –me pregunto Alice.


-Esa noche el entro a mi cuarto, me abrazo, me hizo compañía y por un momento me deje llevar, me olvide de todo, su esposa, hija, su pasado, solo existía él, le pedí que me hiciera el amor, dijo que no, que no estaba pensando bien, que me arrepentiría después, en otras palabras me rechazo amablemente y eso fue más de lo que pude soportar, porque él tuvo el coraje de decir no, dijo que no, aunque le estaba suplicando, se imaginan ¿yo suplicándole a un hombre casado que faltara a su matrimonio? cuando según era yo la que no quería, me sentí tan sucia mientras le escuchaba darme el avionazo que no pude contenerme y salí llorando por la ventana, debo darle asco si ni siquiera me hablo después. Así que solo me queda odiarme por eso y resignarme a que no será para mí, lo último que le dije fue que se arrepentirá de rechazarme. Después de eso no pretenderé pensar que me tomara en serio. Creo que me odia por provocarlo, pero me deje llevar por el momento. Así que tiene toda la razón para hacerlo. Y tal vez sea mejor, al menos no lastimaremos a más gente en el proceso. A Melisa por ejemplo – dije llorando otra vez.


-ay cariño, lo amas más de lo que piensas- dijo Alice abrazándome.


Y me quede ahí llorando entre los brazos de mis hermanas mientras el amor de mi vida seguía lejos de mí.



:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::



aki esta el capi de hoy chicas, con amor Alejandra Rivas ; )

sábado, 21 de mayo de 2011

Entre dos tierras


Sumary:


Melisa llego a la vida de Edward, como un aire fresco, peleo por ella contra su propia naturaleza, la hizo su esposa, lucharon juntos defendiendo lo más amado para ambos, su hija. Pero tras 200 años… ¿se le acabo el amor? ¿Puede un ser eterno, cansarse de la eternidad?


Bella estaba destinada a morir… y murió. La vida como la conoció cambio por completo dándole una perspectiva completamente diferente de lo que la existencia significaba. Se convirtió en el destino de un hombre y la familia de este pero… ¿será capaz de convertirse en el proceso en la otra?


Edward estaba destinado a ella… solo que no espero al destino. Se aferro a una mujer que le hizo feliz pero… ahora que ella aparece… ¿Será tarde? ¿Será capaz de dejar atrás todo por una mujer?


Cuando lo único que Bella tiene es a los Cullen como familia, ¿será suficiente el amor que siente por ellos para salvarlos? ¿Para salvarse? ¿Para ser feliz? Cuando el amor inmortal llegue a Edward bajo el nombre de Bella ¿perdonaría lo que ella dejo morir en pos de salvar a todos los demás?


::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::


Capitulo 9.- El pasado siempre nos alcanza.


Bella pov


El curso en la universidad había empezado tres semanas atrás, Edward había dejado de acosarme, no sabía si sentirme agradecida o decepcionada, las clases estaban bien, sorprendentemente todos tomamos las misma clases generales, por lo que solo nos separábamos para las especialidades, Jasper había tomando Sicología, Alice Diseño, Rosalie y Emmet mecánica, Edward música y yo ingeniería civil, era parecido a la arquitectura pero más enfocado en estructuras y demás cosas derivadas a la construcción.


Nos reuníamos en el comedor, discutíamos las clases, era agradable, Edward siempre se sentaba junto a mí, era lindo, volvíamos a ser amigos, las bromas de Emmet nos sacaban de quicio pero así era él, Jasper trataba de controlar los enojos de Rosalie, no lo conseguía.


-Bella, ayuda por favor- decía cuando el enfado de Rosalie era mayúsculo.


Lo cual sucedía cada que las porristas aparecían en sus mini trajes y claro el idiota de Emmet no les quitaba la vista de encima.


-hola, hum, ¿te acuerdas de mí?, estamos juntos en Hidráulica, ¿con el profesor Weiz? Soy Greg- me dijo un chico como de 20 años, mientras era intimidado por los tres vampiros hombres ahí presentes.


-sí, claro te recuerdo, el chico de las densidades, ¿en qué te puedo ayudar? – pregunte girándome para verlo de frente, dando la espalda a mi milagro ajeno.


Edward.


-hum veras, te vi bailando el otro día, con tus...- señalo a las chicas


-hermanas, disculpa, ella es Alice, Rosalie, Emmet, Jasper y Edward- finalice presentándolo.


-hola, soy Greg, como te decía, te vi bailando y pensé que tal vez te gustaría formar parte del club de baile, apenas se está formando y estamos invitando a las personas, básicamente se impartirá, tango, salsa, tejano, algo llamado “Quebradita”, hum no se varios ritmos y se pretende hacer un evento para fin de año, las ganancias se donaran a obras de beneficencia, este año le toca a la universidad y los responsables seremos los del club de baile. , ¿Te interesa? –pregunto esperanzado.


-Wow, un club de baile, mira honestamente no sé, porque tengo muchas materias y aun no me acomodo al ritmo, pero dame unos días y te respondo ¿te parece?- excuse.


Probablemente le diría que no pero no quise desilusionarlo tan rápido. la convivencia con los humanos era algo que los Cullen no hacía mucho, por razones obvias.


-claro, de todos modos empezaremos hasta la otra semana, así que tienes tiempo de pensarlo- respondió con rapidez.


-¿podemos entrar nosotras también?- pregunto Rosalie,


Vi a Emmet mover levemente la cabeza. Lo ignoro por completo. Ella estaba tomando venganza, esa rubia era de cuidado.


-claro, mientras más mejor, igual ustedes muchachos si les interesa pueden inscribirse, no hay cupo limite, solo se requiere tener pareja para poder ensayar, si no tienen ahí se consigue- finalizo mirándome.


-sí, bueno te avisaremos, gracias –respondí mientras me sentaba hacia el frente de nuevo.


Estábamos comentando la posibilidad y convenciendo a Emmet que aceptara cuando lo vi. Mi corazón o algo así, se fue al suelo, me quede en blanco, sin respirar, sin pestañear, solo mirándolo, no recordaba esa tristeza en sus ojos, su caminar encorvado, me tense, deje de escuchar a los demás, no sentí que me movían o hablaba o nada, hasta que Edward me tomo de la mano y me mordió, reaccione soltando una sola palabra antes de poder detenerla.


Ty.
-hum, tengo que irme chicos, los veo en casa- dije antes de que pudieran detenerme o preguntarme, ni Edward tuvo tiempo de leer mi mente.


Salí tan rápido como el paso humano me permitió. Directo a mi H3, no pare hasta llegar a casa, subí corriendo y me encerré en mi cuarto.


En la tarde entro Edward, no había salido en todo el día, se acostó en la cama junto a mí, me abrazo sin decir nada. Se quedo ahí haciéndome compañía, en silencio. Por un momento me permití olvidar todo lo que se nos interponía, su esposa, su pasado, mi reticencia a ser su amante, todo.


Solo me deje llevar por el sentimiento de tranquilidad que me daba el estar en sus brazos, sintiendo su aroma, su calor, el deseo que nos fundía los cuerpos y del que teníamos que renegar porque era lo correcto.


-¿me dirás que te pasa, cariño?- pregunto en un susurro, mientras me apretaba un poco mas y respiraba sobre mi cabello aun húmedo por la ducha.


-no, pero como se que insistirás mejor lo suelto de una vez, vi a Tyler, mi prometido-dispare sin titubeos.


-¿tu prometido, aquí?- pregunto mientras se tensaba por completo.


-sí, siguió con su vida, esta universidad era una de las opciones que habíamos platicado antes de mi diagnostico, ambos queríamos venir, probablemente lo habríamos hecho, pero la maldita enfermedad se llevo todos mis sueños. Tenía planes, ¿sabes?, antes de su propuesta de matrimonio forzada, habíamos platicado sobre la posibilidad de vivir juntos cuando yo lo alcanzara en la universidad, era mayor que yo 2 años, mientras terminábamos de estudiar, queríamos casarnos, tener hijos y amarnos hasta envejecer- dije con la voz rota.


-lo siento Bella, no sabía que esto te causaba tanto dolor, no te habría preguntando- se disculpo, abrazándome más fuerte.


-bueno, en algún momento tenía que sacarlo, me alegro que seas tú quien esté a mi lado… quiero algo que pedirte- dije sin pensar demasiado, si lo hacía me arrepentiría.


Me miro esperando.


-“hazme tuya”-


Se congelo ante mi petición, me miro largo rato, mientras sopesaba si me encontraba drogada o algo así.


-“te arrepentirás mañana, cuando no estés deprimida, si aun quieres, sabes que no dudare en hacerlo, pero creo que no es el mejor momento justo ahora. No estás pensando con claridad, no quiero aprovecharme y que mañana me odies y te odies a ti misma, te amo demasiado para hacerte esto”- mientras se levantaba de la cama.


Lo mire con odio, sabía que tenía razón pero que me rechazara así, justo cuando prácticamente se lo estaba rogando era demasiado para mi orgullo.


Para mi dignidad.


-lo siento- dijo mientras se acercaba a la puerta.


-no lo suficiente, pero pronto lo harás- respondí mientras mi cabeza ideaba la manera de hacerle pagar esta ofensa a mi orgullo ya maltrecho.


-¿que se supone significa eso Bella?- pregunto deteniéndose en el umbral.


-significa que pronto desearas haberlo hecho y que probablemente nunca más tengas oportunidad. Ahora sal de mi cuarto y cierra la puerta- dije con dureza.
Mantuve mis lágrimas a raya, solo un segundo más.


Cuando no pude contenerlas más, brinque por la ventana y corrí hacia el bosque, sabía que Emmet me seguía, pero no me importo, esto nunca lo usaría contra mí, no era tan perverso. Cuando llegue hasta el rio, me senté en una roca, la misma en la que Edward casi me hiciera el amor el primer día.


Llore, como nunca, ni siendo humana había hecho, deje salir toda la agonía, el dolor que me causaba no estar con el hombre que amaba, llore por Ty, por la manera como su vida se había dañado por mi culpa, llore por los hijos que nunca tendría, por la vejes que jamás conocería, llore por el amor que los Cullen me daban sin que yo hiciera nada por merecerlo, llore por la mujer de quien había robado el amor de su esposo y por el dolor que le causaríamos a todos si Edward me elegía a mí y ella tuviera que irse.


Y llore aun mas por la idea de que pudiera quedarse con su esposa y entonces yo tendría que irme, ¿pero a donde? no conocía mas mundo que los Cullen y no me interesaba conocer más, ellos eran todo lo que necesitaba, lo único que hacia soportable no ver a Charlie y René.


Los recordé y llore mas fuerte todavía, llore por horas y horas, hasta que el cielo se ilumino y fue otra vez de día. Cuando mi llanto se hizo solo sollozos, sentí a Emmet junto a mí, abrazándome como el gran hermano que era, sin bromas, sin chistes, sin sarcasmo, solo un profundo amor.


-¿te sientes mejor enana?- pregunto con dulzura.


Entonces vi una faceta totalmente nueva de él, su rostro solo expresaba el infinito amor que todos los Cullen sentían entre ellos y yo era una Cullen, entendí porque Rosalie daba su vida por él. Y lo quise más todavía, por fin tenía un hermano mayor.


-mucho, gracias por quedarte, debió ser muy aburrido escucharme por horas- bromee.


-cuando quieras hermanita, ya sabes que nunca ando lejos- dijo mientras me besaba en la frente y me apretaba con su enorme fuerza de oso -deberíamos regresar, Edward no se quedo muy contento y los demás deben estar preocupados, anda es hora de volver a casa- dijo mientras me cargaba a su espalda y se echaba a correr.


La velocidad me hizo reír, como si fuéramos una niñita pequeñita y su hermano mayor.


Para cuando llegamos a casa, todos estaban esperando en la sala, apenas cruzamos la puerta Esme se abrazo a mí como si se le fuera la vida en ello, Carlisle completo el abrazo. No me habían terminado de soltar cuando Rosalie y Alice me apañaron entre las dos.


Jasper me abrazo con mucha ternura, la misma que un hermano mayor le daría a su descarriada hermana pequeña. Edward me miro con dureza, le sostuve la mirada un momento, todos esperaban en silencio, la tensión era patente.


Sin decir o pensar nada dio la vuelta y se perdió tras la puerta de su habitación. Las chicas me tomaron de las manos, me llevaron hasta bosque, donde habíamos puesto unos columpios hechos con cadenas y unas llantas de tractor a la mitad.


Decidimos entrar al club de Baile. Y apuntarnos en otras cosas que solo nos involucrara a nosotras, los muchachos tendrían que apañárselas sin nosotras por lo menos un tiempo.


Era un intento de hacerme olvidar que Edward, el hombre que más amaba ni siquiera había sido capaz de decir algo a mi regreso. Su mente estaba cerrada para mí, como la mía para él.


::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

chicas el capitulo atrasado del miercoles.

recuerden votary comentar.

con Amor Alejandra Rivas ; )

viernes, 20 de mayo de 2011

Curando un corazón





________________________________________________



Capítulo 20: Bienvenida, Mailin


Terminé de preparar la mesa del jardín, llena hasta los topes de comida y bebida. Edward había ido al aeropuerto junto con Emmet y Carlisle, para recoger a mi hermano y Leah, que volvían de Hanoi, la capital de Vietnam, con su pequeña Mailin.




Megan estaba histérica; por la mañana Edward y yo le habíamos explicado que hoy conocería a su primita, y la pobre se había pasado todo el día ordenando sus muñecas para que Mailin jugara con ellas.




-Bella, ya está todo listo- me dijo Esme, dejando una bandeja encima de la mesa. Esme y Rose se habían quedado conmigo para preparar todo. Jake y Leah habían encajado muy bien en la familia de Edward, y Esme estaba emocionada por ver a la niña, al igual que Rosalie. Hacía casi un mes de la boda de Seth y Leslie, y desde aquel instante Rosalie y Emmet ya eran pareja oficial, para alegría de todos, y sobre todo de Esme.




Se sentó conmigo en el jardín, observando como Rose y Megan jugaban juntas.




-Le encantan los niños- expliqué con una sonrisa, a lo que Esme asintió.




-Espero que las cosas entre ella y mi hijo vayan bien- suspiró divertida.




-Seguro Esme- sonreí, ya que ella no sabía todo por lo que habían pasado, esos piques, celos, los momentos divertidos... que aún estando ya juntos, se repetían constantemente.




Seguimos en animada charla, hasta que el ruido de la puerta hizo que nos levantáramos. Megan corrió hacia la entrada, buscando a su prima.




-Quero verla- dijo con uno de sus pucheros -tío lobo- tiró a mi hermano del pantalón; éste la cogió y la puso al lado de Leah, que llevaba a la pequeña en sus brazos. La miraba curiosa, pero a la vez con una pequeña sonrisa, mientras yo daba un corto beso a Edward y saludaba a Emmet y Carlisle.




Observamos a Megan, que la seguía mirando contenta.




-¿Qué te parece tu primita?- sondeó Jake.




-Mu chiquitina... ¿puede jugar mío?- interrogó curiosa.




-Cariño, ella todavía es muy pequeña, pero pronto jugaréis juntas- le explicaba Leah. Megan se quedó pensativa, para después contestar.




-¿Va a mimir en mi cuna?; yo se la dejo-.




Todos reímos, mientras Leah la seguía explicando.




-Mailin ya tiene su cuna... además, la tuya será para tu hermanito o hermanita-. Asintió después de meditar la respuesta. Me acerqué para ver a mi sobrina. Era una monada, morena de pelo y de piel, y sus ojos achinados eran preciosos. Rose y Esme se acercaron conmigo, mientras observaban a la recién llegada.




-Jake es preciosa- le dije a mi hermano, que asintió embobado, mirando a su niña. Leah me hizo un gesto para que la cogiera. La pequeña Mailin ni se inmutó en su sueño al cambiar de brazos. Sentí a Edward rodearme la cintura, mientras observaba también a la pequeña.




-¿Qué te parece?- le susurré.




-Muy guapa... nuestras pequeñas tendrán una compañera para jugar a las muñecas- repuso con una sonrisa traviesa. Rodé los ojos, mientras el resto se reía.




-Las apuestas apuntan a qué es niño, lo siento Edward- le informó Emmet.




-¿Habéis apostado?- pregunté incrédula, conteniendo la risa.




-Sip; Jasper, Jake, Seth, Alice, Tyler, Mandy y mi padre dicen que va a ser chico ,el resto- señaló a Esme, Rose y Leah- dicen que es niña, aparte del padre y de Megan- finalizó mirando a Edward.




-Pues yo me uno a vuestra predicción... creo que es chico- apunté entre risas.
-Eso espero cuñada... sino perderé cien dólares- añadió, para fastidio de Edward.




Mailin fue pasando por los brazos de todo el mundo, hasta que mi hermano la acomodó en su carrito, mientras el resto nos sentamos en la terraza, dispuestos a cenar. Megan no se apartó del lado de su prima, atenta por si se despertaba o hacía algún ruido.




-Creo que vamos a tener una buena niñera- dijo Edward, tratando de contener la risa. Asentí con la cabeza, esperaba que la niña no tuviera muchos celos cuándo llegara su hermanito o hermanita. Cenamos mientras Leah y Jake nos explicaban el viaje.




Después de cenar mi hermano y mi cuñada se disculparon, ya que estaban agotados del avión, y Edward se fue a llevarlos a casa. Carlisle y Esme me ayudaron a recoger, y me dispuse a subir a Megan a la cama.




-Quero con Rose- dijo cruzándose de brazos y con una graciosa mueca. Suspiré.




-Rosalie, alguien te llama. ¿Te importa?- le pasé a la niña, que la abrazó fuertemente.




-Para nada... vamos a la camita- le dijo a mi pequeña.




-Con el tío oso- apuntó con su dedito a Emmet. Ambos la subieron y mientras Rosalie la ponía el pijama, Emmet abría la cama.




-Centame un cuento- saltó, mirando a Emmet con una sonrisa. Rose rió por lo bajo, mientras yo observaba la escena divertida.




Edward llegó a mi lado, y le indiqué con dedo en mis labios que no dijera nada, mientras señalaba con la cabeza a su hermano.




-¿Qué cuento quieres?- le preguntó a la niña.




-Capeucita oja- respondió muy convencida. Emmet puso una mueca de disgusto.




-Ese no me lo sé, ¿no quieres otro?- cuestionó ante la carcajada de su novia.




-No- refunfuñó Megan, frunciendo los labios.




-Mira, me sé uno muy chulo de...- la protesta de Megan resonó en la habitación.




-No, quero capeucita oja- dijo cruzándose de brazos. Emmet suspiró frustrado, sentándose al borde de la cama.




-Mira, vamos a hacer un trato. Ahora te vas a dormir, que estás muy cansada... y yo me aprendo Caperucita roja y otro día vengo y te lo cuento, ¿te parece?- interrogó a la niña. Ésta meditó unos instantes, hasta que afirmó con la cabeza.




-Entonces a dormir- le dijo arropándola. Le dio un beso en la frente e hizo amago de levantarse, pero Megan lo volvió a llamar.




-Tío oso, dales un muah a las nenas- dijo señalando a las tres muñecas con las que Megan dormía. La cara de Emmet era todo un poema, a la vez que Edward y Rose contenían la carcajada. Refunfuñando, besó a las tres muñecas, antes de salir de la habitación, seguido por Rose.




-Rose, que te quede claro que tenemos que tener todo chicos- siseó. Su novia no pudo evitar darle una colleja.




Edward y yo nos acercamos a la niña, que iba cerrando los ojos.




-¿Me das un muah a mi también?- interrogué con una sonrisa. Se incorporó para darme un beso, y después le dio otro a mi tripa.




-Menas oches mami, menas oches bebé- dijo con su graciosa vocecilla. Edward y yo reímos ante la ocurrencia mientras éste se acercaba a la cama.




-Menas oches papi- le dio un sonoro beso en la mejilla, ante la sonrisa de Edward.




-Hasta mañana cariño- le susurró Edward mientras la tapaba de nuevo y le dejaba el chupete a mano.




Bajamos de nuevo al jardín, donde Esme, Carlisle, Emmet y Rose estaban sentados, ya con toda la mesa recogida. Edward se adentró en la cocina para hacer café y un té para mi.




-Bien cuñada... en veinte días te casas... ¿estás segura de querer soportar a mi hermano toda la vida?- interrogó Emmet, sonriendo con malicia.




-Recuérdame hacerle la misma pregunta a Rose dentro de un tiempo- mascullé entre dientes, a lo que Carlisle y Esme rieron divertidos.




-¿Cómo han ido los preparativos?- me preguntó mi suegro.




-Pues todo está listo; menú escogido, papeleo, el baile...- enumeré.




-El vestido, las flores...- añadió Rose.
-Todo está listo... hasta vuestros trajes- les señaló Esme a su marido y a su hijo.




-El viaje- dijo Edward acercándose con una enorme bandeja. Asentí contenta. Nos íbamos una semana a la playa, a Venice Beach, en Los Ángeles. Cierto que no salíamos de California, pero con mi embarazo prefería no arriesgarme a meterme en un avión, y lo único que quería era descansar. Nos hubiera gustado hacer turismo, pero me cansaba enseguida. El resto del permiso por boda lo pasaríamos en casa tranquilos, con la niña. El resto de las vacaciones las guardaríamos para diciembre, para cuándo naciera nuestro pequeñín.




-Todavía no puedo creer que no hayamos hecho despedida de soltero- gruñó Emmet.




-Em, ya te dije que debido a la boda, tenemos muchas guardias; además Jake no estaba...- empezó a explicarse Edward.




-Y yo con esta tripa me canso enseguida- apunté.




-Aburridos- masculló entre dientes, ganándose una mirada furiosa por parte de Rosalie.
-Eres un plasta- rezongó su novia con fastidio.




Nuestra familia se despidió temprano, ya que mañana teníamos que trabajar.




-Mañana operas conmigo cuñada- me recordó Emmet.




-Lo sé Em... todo preparado para la transposición interauricular del retorno venoso- canturreé igual que en una escuela.




-¿Qué anestésico suministrarás?- siguió preguntado.




-Iba a comentártelo mañana... creo que primero lo mejor es darle un relajante muscular rápido, y una vez dormido lo intubaré. Le administraré succinilcolina, puede haber complicaciones para intubarlo- expliqué pensativa -el paciente ha sufrido episodios anteriores de cierre y obstrucción de epiglotis.-




-Si, me parece adecuado- meditó en voz alta.




-Después lo mantendré con anestesia inhalatoria- seguí explicando.




-¿Sevoflurano?- apuntó. Asentí con la cabeza.




-No es muy recomendable mantenerlo con intravenosos de propofol... me preocupa la función renal- dije pensativa. Me dio la razón con un movimiento de cabeza.




-En fin, mañana terminaremos de hablar, buenas noches chicos- se despidió Emmet y el resto; después de cerrar la puerta de casa, observé a Edward, que me miraba con una sonrisa.




-¿Qué es tan divertido?- indagué mientras me acercaba a él.




-Todavía recuerdo tu primera operación, aquel paciente que perdimos, en lo asustada que estabas... y mírate ahora, toda una anestesista- me piropeó divertido.




-Parece que fue ayer- suspiré melancólica -y fue la primera vez que me besaste- recordé con una tímida sonrisa.




-Y que te dije que te quería- recordó a su vez. Asentí mientras me abrazaba a su cuerpo, quedándome pensativa.




-¿Crees que hemos ido muy deprisa?; no ha pasado un año de aquello y...- no me dejó terminar, ya que posó un dedo en mis labios.




-Bella... escúchame bien, nunca he estado más seguro de nada en toda mi vida; no quiero perder lo que la vida me ofrece; y algo o alguien os puso a ti y a Megan en mi camino... y no podría soportar perderos- me explicó dulcemente, acariciándome la mejilla con la palma de su mano.
Me sonrojé por sus palabras, y no pude evitar besarle suavemente.




-Yo tampoco puedo perderte- balbuceé una vez me separé de sus labios. Con esa sonrisa torcida, tan característica suya, volvió a besarme lenta y suavemente... hasta que el beso se tornó apasionado y desesperado. Metí mis manos por debajo de su camiseta, siguiendo con mis dedos las líneas de su pecho. Un jadeo salió de su boca, y rompiendo el beso, sin decir una palabra, me cogió en volandas, para subir a nuestra habitación.




Sus besos hicieron que no me diera cuenta de cuándo me posó en nuestra cama, y con el mayor cuidado del mundo, debido a mi ya notorio vientre, siguió besando cada rincón de mi cuerpo que sus ojos y sus labios descubrían. Lentamente fui quitando su camiseta, para volver a recorrer con mis dedos sus marcados abdominales, mientras que mis labios se posaba en el pequeño hueco entre su hombro y su cuello.




Desabrochó los botones de mi blusa despacio, queriendo alargar el tormento que suponía para mi. Deslizó sus manos por detrás, para deshacerse de mi sujetador... cuándo una pequeña vocecita se coló por el interfono de escucha que teníamos en nuestro dormitorio.




-Mami, mami... men mío- Edward y yo nos quedamos estáticos, suspirando con paciencia.




-Me parece que esta noche va a ser que no- dije medio riéndome. Edward sonrió con malicia, mientras me susurraba.




-Esto no ha terminado... ya te pillaré- me guiñó un ojo cómplice, dejándome levantar e ir al encuentro de Megan. Me volví a poner la blusa y salí hacia el cuarto de la niña, abrochándome los botones por el camino.




-¿Qué pasa cariño?- le pregunté mientras encendía la lámpara de la mesilla. Megan estaba sollozando, con los ojitos medio cerrados. Le puse la mano en la frente, y la noté caliente.




-Megan, ¿te duele algo?- pregunté extrañada.




-Duele- se tocó la tripa. La incorporé para sentarla en mi regazo, y en ese momento le dio una gran arcada, vomitando toda la cena.




-¡Edward!- chillé al interfono, para que me oyera. Al momento oí sus pasos por el pasillo.




-¿Qué ocurre?- preguntó acercándose a nosotras. Le señalé lo ocurrido, y se agachó para quedar cara a cara con la niña.




-Dice que le duele la tripa, creo que tiene un poco de fiebre- le expliqué. Le puso su mano en la frente. Hizo un movimiento afirmativo con la cabeza, confirmando mis sospechas.




-Papi, me duele- se quejó entre lágrimas, tocándose la tripa. Vimos que le daba otra arcada, y Edward corrió al baño con ella. Allí volvió a vomitar, mientras Edward la sujetaba con cuidado.




-Ya está cariño, ya está- le decía acariciándole la espalda.




-Duele- dijo entre lágrimas y señalándose de nuevo el estómago. Una vez la limpiamos, me dirigí a limpiar la habitación y a por ropa limpia para Megan. Me la encontré acurrucada en el regazo de Edward, llorando sin parar.




Una vez limpié el desorden y la cambiamos Edward la revisó.




-Quizá le haya sentado mal la cena, o se le ha cortado la digestión- sugerí mientras retiraba el termómetro, que confirmó que tenía unas décimas de fiebre.




-Puede ser... vamos a ver qué tal pasa la noche, pero no podemos darle nada para la fiebre con el estómago así; si mañana sigue igual la llevaremos al hospital- dijo una vez que terminó de reconocerla.




Edward hizo amago de meterla en su cama, pero Megan se aferró a su cuello.
-Quero con ti- hipó con lágrimas.




-Está bien, hoy duermes con papá y mamá- le dijo Edward.




-Y con el bebé- añadí para que sonriera un poco.




La llevamos a nuestra cama, y me metí al baño para ponerme el pijama. Edward y la niña ya estaban dentro cuándo salí.




-Men- dijo mi pequeña, tocando el colchón para que me metiese en la cama. Nada mas acostarme se abrazó a mi, mientras Edward nos miraba a las dos y le acariciaba la cabeza.




-Espero que se duerma un poco- suspiré.




-Veremos a ver- añadió Edward. Poco a poco sus ojitos se cerraron, respirando tranquila. -Se ha dormido- susurró en voz baja, para después mirarme -descansa tu también Bella, mañana tienes quirófano a primera hora- me dio un pequeño beso, sorteando a la pequeña, que estaba en medio de los dos.




-Hasta mañana- murmuré de vuelta. Poco a poco me quedé dormida, con una mano de Edward encima de mi tripa, dándole pequeñas caricias.




A la mañana siguiente, me costó una eternidad levantarme. Por suerte Megan pasó la noche medianamente bien, y se levantó sin fiebre, por lo que no tuvimos que llevarla al hospital.
Nada más poner un pie en el área quirúrgica, me encontré con Emmet.




-Buenos días Bella, ¿cómo está mi sobrino?- señaló mi vientre.




-Buenos días Em; pues éste está bien, la que está mala es Megan- respondí acariciando mi tripa.




Le conté las aventuras de la noche anterior; al terminar, Emmet me miraba preocupado.




-Bella, si no has descansado bien puedo llamar a Tyler y que te sustituya; no quiero que te pongas nerviosa- me dijo preocupado.




-Estoy bien Emmet, no te preocupes- le tranquilicé.




-Todavía nos quedan veinte minutos; mientras lo preparan te invito a un café- me dijo cogiéndome por los hombros.




-Que no esté muy cargado- advertí, apuntándole con mi dedo.




Estábamos en medio de una divertida charla acerca de la boda, cuándo Lauren entró a trompicones en la sala, blanca como la cal.




-Emmet, Bella... el paciente está entrando en parada- me quedé petrificada, dejando el café sin terminarlo y saliendo disparada para el quirófano, seguida por Emmet y Lauren.







-¿Cómo que está entrando en parada?- preguntó Emmet histérico.




-Cuándo Missy y yo entramos a preparar el instrumental, nos lo encontramos intubado y conectado a los monitores- me quedé estática en el sitio.




-¿Y se puede saber quién coño lo ha intubado, si la anestesista estaba conmigo?- bramó furioso mi cuñado.




-James- dijo rodando los ojos.




-¿Y cómo lo ha sedado?- pregunté confusa, cogiendo una mascarilla.




-No lo sé- suspiró frustrada.




-Yo a este tío me lo cargo- siseaba furioso Emmet.




Al entrar en el quirófano pude ver a Missy intentando quitar el tubo de respiración al paciente, ayudada por James, blanco como la cal. El monitor estaba muy alterado, y la función cardíaca disminuía por momentos. Emmet lo echó a un lado para sacarle el tubo, mientras yo le tomaba las constantes. Una vez estuvo el tubo fuera de su garganta, vi sangre alrededor de éste. Palidecí en un segundo.




-¡Joder!- bramó Emmet.




-Le has desgarrado la garganta... ¿por qué lo has intubado?; antes debía administrarle un relajante muscular- James me miraba en silencio, estaba inquieto y nervioso.




-¡Responde!; maldita sea Cam- siseó furioso Emmet.




-Yo... pensé que...- le corté llena de rabia.




-Deberías haberme esperado, podría haberte ayudado- le dije.




-Lauren, llama a Edward o a Mark... debemos suturar este estropicio- se volvió hacia James- fuera de mi quirófano ya-.




Éste salió hecho una furia. Mark vino enseguida, y le pusimos al corriente de la situación. Una vez medio arreglado el problema, trasladaron al paciente a cuidados intensivos, ya que la operación de corazón tuvo que ser aplazada hasta que se recuperase.




Entré con Tyler y la doctora Sanders en el departamento de cirugía, para hablar de lo que había ocurrido. Allí estaban Mark, su padre y jefe de cirugía, Emmet y Edward, y por supuesto James. Nada más entrar allí, Edward vino hacia mi, muy nervioso.




-¿Cómo estás?- me preguntó mientras me acercaba a una silla para que me sentara.




-Bien... ¿te lo han contado?- pregunté. Afirmó, y le oí mascullar entre dientes -éste se va a enterar-.




Una vez empezó la reunión, Emmet le relató a la doctora Sanders y al doctor Gills lo ocurrido.
-¿Sabes lo que has podido provocar?; el paciente podría haber sufrido una hemorragia interna- dijo muy seria mi jefa, mirando a James con el ceño fruncido.




-¿Alguien te dio orden de intubar al paciente, sin la presencia de un anestesista?- interrogó Edward muy serio. Al no escuchar respuesta alguna, Emmet se alteró.




-Contesta de una santa vez- le amenazó. Éste negó con la cabeza, suspirando derrotado.
-Sólo quería ir adelantando y... - no supo qué mas decir.




-Mira Cam, me tienes harto; no es la primera vez que haces lo que quieres- respondió Edward furioso.




-Esto no puede seguir así- suspiró frustrado Mark.




-Para intubar a un paciente debes estar bajo supervisión, si no está un anestesista presente o algún adjunto no puedes hacerlo- le dijo Tyler.




-Pero ella es residente- me señaló con una mano. Bufé para mis adentros... este tipo era tonto de verdad.




-Pero resulta, Cam, que ella es anestesista... y su principal ocupación es intubar a la gente- le explicó Emmet, mirándole entre molesto y burlón.




-Además, para administrar una anestesia, primero hay que leerse el preoperatorio del paciente- añadí enfadada.




-No me digas... doctora Swan- se burló James. Edward se adelantó un paso, enfadado.




-Mejor estate calladito- le recomendó.




-Ohhh... el doctor defiende a su mujercita- Edward le encaró, y rápidamente me levanté, tomando a mi novio del brazo.




-Si le hacen algo a ella por tu irresponsabilidad, te aseguro que no terminarás la residencia en ningún hospital de Norteamérica- la voz de Edward era fría como el hielo, filosa cual navaja.




-Por favor Edward- empecé a ponerme muy nerviosa. Me miró a los ojos, mientras yo negaba con mi cabeza. No debía caer en sus provocaciones, no merecía la pena.




-Basta, ésto se está convirtiendo en algo personal- gruñó el doctor Gills.




-Hace mucho tiempo que es personal, ¿no es cierto, Cam?- le preguntó Emmet.




-Basta- el doctor Gills estaba furioso. Se volvió para comentar algo a la doctora Sanders. Al de un minuto, volvió a tomar la palabra. Edward se quedó a mi lado, apartándose de James, con sus manos apoyadas en mis hombros.




-Bueno... cómo pueden ver, el asunto es grave, y debemos dar parte a la comisión de investigación. Ellos tomarán las diligencias oportunas, pero tened casi por seguro que habrá una exhausta investigación. Y por supuesto, hay que hablar con la familia y explicarles lo ocurrido- explicó muy serio a todos, pero mirando a James fijamente.




-Y os aseguro que no van a entender cómo al paciente se le ha tenido que suturar la epiglotis, cuándo el motivo de su operación era la reparación de un tabique coronario- agregó mi supervisora, muy enojada.




-Reza para que la familia no demande al hospital- Mark interpelaba al residente, con una mueca carente de emociones en su rostro.




Una vez se dio por concluida la reunión, Me fui a mi servicio, con Tyler, Edward, Emmet y Mark. Allí les relatamos a mis compañeros lo acontecido.




-Es indignante; ese residente hace lo que le bien en gana- dijo exasperado Seth.




-¿No le pasará nada a Bella, verdad?, ¿ni a ti?- interrogó Rose a Emmet, muy nerviosa. Éste le rodeó los hombros, en un gesto tranquilizador.




-Tranquila, ni ella ni yo estábamos en el quirófano- le explicó.




-Si los llaman, será meramente para declarar como testigos de que Cam No tenía autorización para llevar a cabo ese procedimiento- explicó Mark, recalcando el no.




Después de seguir hablando un rato, llegó la hora de marcharnos a casa. Lo único que quería realmente era darme un baño y poder relajar los nervios.




Los días fueron pasando... tanto Edward como la doctora Sanders me aconsejaron olvidarme del tema una temporada, alegando ésta que pasaría un tiempo hasta que se empezara a investigar a fondo el asunto.




Así que, por el bien de mi bebé y de mis nervios, eso hice. Bastante tenía con la boda prácticamente encima. Esos días pasaron entre las pruebas del vestido y los últimos preparativos. Toda la familia, así como Jake y Leah, estaban tanto o más nerviosos que nosotros. Obviamente, Jake era el padrino, de modo que nos pasamos un par de tardes ensayando el paseíllo hasta el altar, ante la atenta mirada de Alice, que se había autoproclamado organizadora del evento; definitivamente, se había equivocado de profesión.




La noche del miércoles me encontraba haciendo las maletas; a la mañana siguiente nos íbamos a Santa Cruz... el sábado era el gran día. Alice se encargaba de llevar los vestidos de casi todas en su inmenso coche, ya que el nuestro, con la sillita y la cuna de la niña, aparte de las maletas con la ropa, estaba ya lleno. Menos mal que el jeep de Emmet es como un tanque, pensaba para mis adentros. El y Rose, así como mi hermano y su familia y los padres de Edward, también viajaban mañana. Queríamos estar allí un par de días antes, para recibir a los invitados. La ventaja era que casi todo el mundo dormía en el hotel dónde se celebraba el convite, de modo que no perderíamos a nadie de vista.




El teléfono me sacó de mis ensoñaciones. Lo cogí, extrañada por la hora.




-¿Quién es?- silencio- ¿diga?- respondí confundida. Al ver que nadie contestaba, colgué. Seguí con la maleta, y Edward entró en la habitación, con Megan en brazos.




-¿Quién era?- preguntó curioso, mientras dejaba a pequeña encima de la cama.




-Se han debido equivocar, han colgado- me encogí de hombros despreocupada -¿podrías cerras esas dos?- le indiqué señalando un par de maletas.
No pasó ni un minuto, cuándo volvió a sonar el teléfono. Lo cogí de nuevo.




-¿Sí?, ¿quién es?- Edward me miraba interrogante, mientras yo fruncía el ceño... pero la voz que escuché al otro lado de la línea me dejó noqueada.




-Hola Bella- dijo simplemente.




-Mamá- exclamé asombrada, sentándome en la cama.






_________________________________________________



mis niñas aki como cada noche o al menos las q se pueden. les dejo el capi de hoy, besosososos



recuerden mis sugerencias de siempre.

jueves, 19 de mayo de 2011

Destino, Sueño o Realidad?





________________________________________________
Capitulo 20
Cita

Edward

Salí del dormitorio y me senté en la sala de estar, estaba muerto de celos, esa llamada de ese tal Jake y la familiaridad y el enojo con que Bella le había contestado, causo en mi un escozor enorme, sería el su Novio, su amante y sumado a los mensajes del tal Paul; me pregunto si yo no hubiese regresado de Alemania, estaría con él, pasando el día de hoy, seguro que sí, yo solo era una novedad.

La sentí caminar hacia mí, y tome un libro de la mesa del café, y comencé a ojearlo, como si llevara rato en ello, la vi salir preocupada y cuando me hayo, su semblante se tranquilizo; pensaría que me había ido, Bella no tenía ni idea, que a pesar de mis celos y mis miedos a que solo estuviera jugando o divirtiéndose conmigo, yo no tenía el valor para estar lejos de ella, y me quedaría a su lado todo el tiempo que pudiera.

Hola, ya podemos irnos _me dijo_ discúlpame por hacerte esperar.

No, está bien, solo tú tienes el permiso _le dije sonriendo, aunque por dentro el pánico estaba acabando conmigo _

Bueno y que vamos a hacer _me pregunto, con una sonrisa sincera y animada_

Su sonrisa, de inocencia y emoción me hizo olvidar todo lo que había pasado por mi mente hacia unos minutos, solo quería disfrutar de ella, su compañía, su belleza, sus besos, su olor, su cuerpo, estaba adicto de ella.

Ya es pasada la hora del lunch, así que nos vamos a comer _le dije fingiendo enojo y sonreí, ante su carita de niña regañada_

Bueno, siendo así, con todas las calorías perdidas anoche y esta mañana, quiero comida chatarra, tu favorita _me dijo sonriendo pícaramente_

Déjame pensar….. Ya sé donde te voy a llevar _le dije muy animado_ te va a encantar.

Bella, ¿puedo pedirte algo? _le pregunte dudoso_

Lo que quieras _me respondió, coqueta_

Quiero que seas solo para mi, bueno, por lo menos hoy, no quiero interrupciones, ¿podrías dejar los móviles aquí o apagarlos?, si quieres o puedes _le pregunte con carita de ternura_

Ah! y Bella por favor, no me contestes de esa forma y con esa carita, si no quieres que no salgamos de esta habitación _finalice_

Edward, si te contesto así, es porque tu lo provocas en mi _me dijo sonriendo pícaramente_ y en cuanto a lo de los móviles, tengo una condición.

Pensé inmediatamente que ella no quería apagarlos, ni dejarlos, estaría esperando la llamada de alguien o encontrarse con el tal Paul ese.

Te escucho _le dije serio_

Bueno, yo también te quiero para mi solita, así que mi condición es que dejemos el Nova aquí y alquilemos otro coche, que nadie conozca, así no tendré que compartirte con nadie, ni estar preocupados de la persecución de los paparazzis.

Esta mujer me iba a matar, definitivamente cada vez que yo pensaba en algo, sobre lo que ella estaría pensando o creyendo estaba equivocado, ella era muy difícil de leer para mí, y siempre me sorprendía, hasta a hora gratamente y siempre pensando en nosotros dos.

Tus deseos son ordenes, soy tu esclavo mi reina _le dije teatralmente_

Entonces aquí se quedaran estas anclas de la civilización y la tecnología _dijo dejando los móviles en la mesa del café_ y solo esta belleza nos acompañara _ dijo refiriéndose a su cámara Nikon D40_ no quiero perder ningún detalle, de mi paseo, ni de mi compañía _finalizo_

No es un paseo, es una cita _le aclare_ nuestra primera cita.

Bella se acerco a mí, mirándome fijamente a los ojos, la mirada de esos ojos de ámbar, miel y chocolate eran hipnotizantes, cuando estuvo a solo centímetros de mí, tomo mi mano, entrelazo sus dedos con los míos, y se empino y me regalo el más dulce beso, que me hayan dado en mi existencia, derritiendo mi alma.

Llegamos al modulo de alquiler de vehículos, Bella me sorprendía cada vez más, en el catalogo se detuvo en los coches más veloces, estaba dudosa entre el Volvo crossover XC60 y el C-30, se decidió al fin por el crossover, yo no me inmiscuí en su decisión, yo solo me limite a entregar mi tarjeta de crédito, aunque casi ni me deja, Bella insistía en pagar, de todas formas estaba atónito de verla, sabia de vehículos, algo casi increíble tratándose de una mujer, definitivamente ella no se parecía a ninguna que yo conociera.

Bella, me sorprende cuanto sabes de coches _le dije ya dentro del automóvil _

Me encantan, la velocidad es energizante y calmante _respondió segura y sonriente_

Que coche tienes en Colombia _le pregunte realmente curioso_

Tengo una Ssangyong Actyon sport, 2.0 litros, automática, 5 velocidades, color Negro_ dijo feliz de describir su auto_ la amo, es mi consentida después de mis caballos.

He querido cambiarla, por una Volvo igual a esta, 3.0 litros, 6 velocidades, automática, pero esta no tiene platón de carga y realmente lo necesito para transportar el alimento de los caballos, los abonos, aditivos y otros cargas que se necesitan para mi hacienda _finalizo_

Verla hablar así era muy excitante definitivamente.

Bella, conduce tu _le ofrecí_

No, tú eres el guía y quiero que me sorprendas, no deseo que me vayas dando instrucciones _finalizo_ de regreso quizás.

Cuando llegamos a nuestro destino, estaba realmente interesada, no sabía en que enfocar su mirada, de tantas cosas y sitios por ver.

Dime Edward, donde estamos, es hermoso y muy interesante _dijo_

Estamos en Venice Beach _le conteste_

Venice Beach, es una playa hermosa, rodeada de mucho comercio, ferias, restaurante, bares, se ve una gran cantidad de puestos ambulantes de teatro, artesanías, esculturas, pinturas, grupos musicales callejeros, muchos andantes en patines, bicicletas, puestos de libros, en fin una gran cantidad de sitios interesantes para ella y para mí. Bella ya se encaminaba hacia los puestos de arte y libros; la tome por una mano halándola.

Espera, primero la comida _le dije_

Me miro, como niña regañada y asintió.

Quiero una gran hamburguesa con papas fritas y doble queso sin salsas _dijo emocionada_ ¿sabes hace cuanto no me como una? _me pregunto_

¿Cuánto? _le pregunte_

1 año quizás, o más, no recuerdo, pero mucho tiempo _finalizo_

Llegamos a Sidewalk, es un restaurante con variedad de comida, mexicana, italiana y chatarra por supuesto, decidimos sentarnos en una mesa lo más alejados de la gente, para evitar; cuando llegamos a ella me di cuenta que seguíamos tomados de la mano, esto fue realmente especial para mí, nos sentíamos realmente cómodos el uno con el otro, y me dio la esperanza que Bella quisiera darme la oportunidad de amarla.

Nos sirvieron dos enormes hamburguesas con papas fritas y coca-cola, no sin antes pedirle a la mesera que no me delatara, ya que me había reconocido; al rato se acerco a nosotros nuevamente trayendo en sus manos 2 postres fantasía de chocolate y dos capuccinos, cortesía de los empleados y con el pedido especial que por favor al terminar pasáramos a la cocina para tomarnos una foto con ellos. Definitivamente no pudimos negarnos.

Después de divertirnos y conversar con los empleados del restaurante, salimos al malecón atestado de ventas callejeras, me tomo de la mano, nos detuvimos en todos los puestos, a petición de Bella, estaba radiante, descubriendo cada detalle, con sus ojos, manos y sentidos, parecía una niña descubriendo el mundo, todo lo que para ella merecía más que un recuerdo en su memoria, lo fotografiaba y era sorprendente ver la realidad a través de sus ojos, sus fotografías eran arte, se fijaba en detalles imperceptibles de las cosas, yo me había interesado en dos libros usados, ella quiso regalármelos y adiciono uno que a ella le gusto para mí, no sin antes tomarme gran cantidad de fotos mientras ojeaba todos los libros. Mientras ella estaba encantada viendo las pinturas y las diferentes técnicas, me acerque a un puesto de joyería con piedras semipreciosas, había un hermoso pulso con piedras en turmalina y cornalina azul y dijes de caballitos y estrellas de mar; según me explico el artesano estaban hechos en plata y piedras según los signos del zodiaco, este pertenecía a virgo, no sabía que signo era Bella, pero la pulsera era hermosa y sabia que le gustaría por los motivos marinos, según me explico, la turmalina ayuda a conciliar el sueño, neutraliza el miedo y la angustia, y la cornalina azul difícil de hallar, rige la creatividad, elimina la negatividad y está ligada a las emociones pasionales y la sexualidad; la compre y la tenía en mi mano, cuando sentí unos brazos rodearme desde atrás por la cintura.

Que haces _me pregunto_

Mirando _le conteste_

Seguimos caminando y nos sentamos cerca a un grupo de jazz, el saxo se escuchaba celestialmente y estábamos ambos disfrutando del sol y el momento, Bella estaba con sus ojos cerrados y su rostro hacia el cielo, acerque su mano a mí, y rodee su muñeca con la pulsera, me fije en dos pequeños tatuajes en chino que no había visto antes en el pliegue interno de su muñeca derecha, ella me miro de una forma indescifrable para mí, pero hermosa.

Edward…. Es hermosa, me encanta _dijo_ no te hubieras molestado.

No es molestia Bella, la vi y te vi a ti, es delicada, brillante, cautivante como tú, las piedras evocan el mar y los dijes me hicieron acordar de tu casa, y aquellas fotos de la cabecera de tu cama…. Sin darme tiempo a terminar Bella se acerco a mí, ofreciéndome el universo en sus labios, me beso con ternura, con pasión, pero había algo mas, lo sentía, solo debía darle tiempo a que creciera y ella pudiera sentirlo también.

Gracias _logro articular, con el poco aire que había quedado en sus pulmones por el beso _ te prometo llevarla siempre.

Me encantaría verla siempre en ti, pero porque te gusta, no por agradecimiento, ni por darme gusto y me gusta más la idea de verte para siempre a ti a mi lado _le respondí_

Me encanta, así te llevare conmigo siempre _respondió_

Bella que signo eres _le pregunte_

¿Por qué la pregunta? _me dijo curiosa_

Es que la pulsera se parecía tanto a ti que la escogí, pero según el artesano es para los del signo virgo y me dio la explicación de lo que significan las piedras para este signo _le conteste_

Soy virgo, naci el trece de septiembre _me dijo asombrada por la coincidencia_ cuéntame del significado por favor _finalizo_

Le explique de las dos piedras, la turmalina y la cornalina y sus significados, excepto lo de la pasión y sexualidad, no quería que pensara que era un depravado, me encanto, que la casualidad estuviera de mi lado, al escoger la pulsera para ella, definitivamente la suerte me acompañaba últimamente o era el destino hurguiendo sus planes. Bella coloco la cámara en su regazo, la tome y comencé a tomar fotos de ella, ella estaba detallando cada milímetro de los dijes y las piedras, todo en ella era delicado, hermoso, embriagante y adictivo. Se levanto corriendo tratando de evitar que siguiera fotografiándola, llego a una fuente de helados, y pidió un cono de chocolate, me hizo señas que si quería uno, me acerque a ella lentamente sin dejar de sacar tomas de ella.

Definitivamente tu mama tiene razón, eres muy fotogénica, pasas por modelo _le dije_ ¿Por qué no lo intentas?

Rio a carcajadas, mientras yo me acercaba por su espalda y besaba la base de su cuello y el lóbulo de su oreja.

Me gustas mucho _le dije besando y metiendo mi lengua en su oreja y la sentí estremecer_

Me entrego mi cono de helado, comenzamos a caminar, nos detuvimos cerca de un puesto de revistas, unas niñas de unos 15 años estaban ojeando unas revistas, murmuraban entre ellas y nos miraban, una asentía con la cabeza y la otra negaba.

Edward están hablando de ti _aseguro_ me voy a acercar, para escuchar –dijo sonriendo maliciosa_

Bella se fue comiendo su helado, sigilosa, se acerco al puesto de revista, las niñas la notaron y se giraron hacia ella, le preguntaron algo y ella les respondió y me miro aterrada, compro una revista y se encamino rápidamente hacia mí.

Edward, estamos en la portada de una revista, vámonos que ya te reconocieron estas niñas _me dijo halándome por un brazo_






________________________________________________



hola chicas, aki poniendome al día con los fics.

besos y recuerden comentar y votar.

con Amor Alejandra Rivas ; )

miércoles, 18 de mayo de 2011

Entre dos tierras









:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::










::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
mis niñas aki poniendome al día o intentandolo.


recuerden, votar y comentar




Para las chicas q nunca comentan: por fas, si les gusta el fic digan algo no es obligacion pero a mi como escritora me da animos. En este momento de mi vida los necesito. Gracias.


con Amor Alejandra Rivas ; )



martes, 17 de mayo de 2011

Curando un corazón





______________________________________________


Capítulo 19: Preparativos y boda entre amigos


Casi tres semanas habían pasado desde la visita de mi padre; como consecuencia de ello tuve que permanecer una semana en reposo, debido a una bajada fulgurante de mi tensión. Hacía unos días que había vuelto al trabajo, olvidando poco a poco el soberano disgusto que todos nos habíamos llevado.


Nuestra casa ya estaba casi terminada. Los muebles del salón y nuestro dormitorio ya estaban montados, así como el cuarto de Megan. Era un mini mundo de princesas y muñecas, con los muebles blancos con detalles lilas. Las paredes, rosas con mariposas lilas y muñecas y princesas Disney en ellas. La verdad es que Esme había hecho un trabajo estupendo, la habitación era el sueño de cualquier niña.


Ya la habíamos pasado a la cama, con una barrera de seguridad, para reutilizar la cuna para el nuevo miembro de la familia. El mes que viene compraríamos el resto de los muebles. Seguíamos sin decorar la habitación, ya que todavía no sabíamos que era, no se dejaba ver. Esme y yo decidimos que si para el final del verano seguíamos sin saberlo, pintaríamos la habitación con un color neutro, tanto para niño o para niña. Además, si era niño necesitaría ropita nueva, no le iba a llevar con vestiditos.


Alice me sacó de mi ensoñación, sentándose a mi lado.


-¿Cómo te encuentras?- preguntó con una sonrisa.


-Bien... pero un poco cansada... además el calor ya empieza a afectarme- suspiré fastidiada, mirando mis pies, que empezaban a hincharse.


-Dentro de poco llegarás a la mitad del embarazo, es normal... por cierto, quería preguntarte cómo van los preparativos- interrogó.


-Van poco a poco... la semana pasada fuimos a Santa Cruz, a hablar con el párroco y con el hotel para la cena; nos falta escoger el menú, el papeleo del registro, a eso vamos en cuánto acabe mi turno ...- empecé a enumerar, pero Alice me cortó.


-¿Y tú vestido?- preguntó escéptica.


-Pues no lo he pensado mucho; además... con esta tripa- señalé con una sonrisa mi abultado vientre, de dieciséis semanas. Alice bufó exasperada.


-Bella, que estés embarazada no significa que no puedas ir de blanco; te propongo una idea-.


-Dispara- inquirí curiosa; en ese momento llegó Rosalie, sentándose a mi lado y poniendo atención.


-Mi prima Lucille es modista, y ha hecho algunos trajes de novia por encargo, podrías hablar con ella. Estoy segura de que te hará un vestido precioso- afirmó pagada de si misma.


-Me parece una idea estupenda, ella te podrá aconsejar que ponerte- añadió Rosalie.


-Iremos a verla mañana por la tarde... quizá pueda hacerle un vestido a Megan también- dije contenta; quería que mi niña fuese preciosa.


-¿Me dejarás vestirla?, por favor...- me rogó Alice con carita de pena, al igual que Rose. Sonreí, que chantajistas eran.


-Está bien, me gustaría que Esme y Leah vinieran también- les advertí.


-Por supuesto... también tiene una tienda, y las invitadas podremos echar un vistazo- nos siguió explicando.


-¿Y las flores de la iglesia... y el ramo?- me interrogó curiosa Rose.


-No lo he pensado tampoco- exclamé, lo había olvidado por completo.


-Entonces Rose y yo tenemos trabajo- dijo muy resuelta Alice, significando que ellas se encargarían, y sería una sorpresa para mi.


-Bien... pero para eso tendréis que saber al menos mis gustos- exclamé riéndome. Ellas me miraron ansiosas.


-Me gustan los tulipanes- era una flor curiosa, que siempre me había llamado la atención.
Seguimos concentradas en otros pequeños detalles, hasta que llegó la hora de salida.


Nada más poner un pie fuera del hospital, ya estaban Edward y mi niña esperándome. Hoy era un día importante para nosotros tres. Íbamos al registro, a llevar la documentación necesaria para la boda... y para que el apellido de Megan pasara de Swan a Cullen. Nada más verme, Edward dejó a la niña en el suelo, que vino corriendo hacia mi, extendiendo sus bracitos.


Agachándome a su altura, la recibí en mis brazos.


-Oa mami- me saludó con un pequeño beso.


-Hola cariño, ¿qué has hecho hoy?- la interrogué curiosa mientras la cogía en brazos y andaba hacia Edward. Cada día me costaba más cogerla en brazos, ya que una de las pocas cosas que llevaba mal en el embarazo era la espalda.


-He ido al parque con papi- me contó con una tímida sonrisa.


-¿Y habéis jugado mucho?- seguí interrogando.


-Siiiii... he subido al columpo y al toogan- me relató.


-Tobogán- corregí divertida -¿y no te daba miedo?, el tobogán está muy alto-.


-Nooo- dijo como si fuera obvio -papi me ha ayudao- dijo señalando a Edward con su dedito -y tío oso se ha subido mío- añadió con una sonrisa -abela Esme le ha castigao-.


Me carcajeé de lo lindo, llegando a la altura de Edward.


-¿Así que Emmet se ha subido al tobogán y tu madre le ha castigado?- indagué divertida. Éste rodó los ojos, negando frustrado.


-Ni me lo recuerdes... por poco tengo que pagar los daños al ayuntamiento... hola cielo- se inclinó para besarme suavemente.


-Hola- saludé de vuelta, mientras escondía mi cara en su pecho. Me dio otro pequeño beso en el pelo, mientras me rodeaba con sus brazos. Cerré los ojos, descansando unos instantes.


-¿Cómo ha ido el día?- preguntó mientras abría el coche.


-Bien, al final he tenido que entrar en quirófano; Jasper tiene gripe y no ha venido a trabajar. He operado con el equipo de trauma, una fractura de tibia y peroné con fijación interna- le relaté.


-¿Y cómo ha ido tu primera experiencia con trauma?- siguió preguntando.


-Bueno- me encogí ligeramente de hombros -no es mi especialidad favorita, que digamos- rezongué con un puchero. Me escuchaba divertido, mientras Megan se quejaba desde su sillita.


-Teno hambre- dijo un poco enfadada.


-Ya enseguida comemos cariño- le dijo Edward, mientras se volvía y le ajustaba bien uno de los cinturones que la sujetaba. Era un padre estupendo, no podía haber otro cómo él.


-¿Dónde iremos a comer?- le interrogué mientras me abrochaba el cinturón. ç
-A dónde tu quieras- respondió resuelto.


-Han abierto un wok bastante grande en Hilton con Ashbury, y queda cerca del registro civil- le propuse.


Asintió con una sonrisa mientras salía del recinto hospitalario; por suerte, al ser las tres de la tarde, el tráfico estaba tranquilo, ya que la mayoría de la gente ya había salido a comer.


-Mami- la pequeña interrumpió una de nuestras charlas profesionales.


-Dime Megan- me volteé para verla. Tenía una pequeña arruguita en la frente, señal de que estaba pensando la pregunta.


-¿Cuándo va a salir el bebé?- interrogó curiosa. Edward esbozo una sonrisa, al igual que yo.


-Cariño, el bebé tiene que estar en la tripita de mamá para crecer y que pueda salir... pero para navidades estará con nosotros- le explicó.


-¿Lo va a traer Santa Claus?- siguió preguntando.


-Mas o menos...- respondí.


-¿Tienes ganas de que nazca?; tendrás que ayudarnos a cuidarlo- le dijo Edward.


-Siii...y para jugar- dijo contenta... -pero tío oso y tío lobo dicen que va a ser nene- refunfuñó. Mi hermano y Emmet... siempre igual.


-Ninguno lo sabemos- le respondí.


-Yo quero una nena- siguió refunfuñando. Arqueé una ceja, mientras Edward esbozaba una sonrisa pilla.


-¿Ves?, Megan también quiere otra niña- canturreó Edward con tono inocente.
-Traidores... cómo salga niño me voy a reír- exclamé con fingido enfado.
La conversación siguió hasta que llegamos al restaurante. Una vez dimos su comida a Megan, no tardó en quedarse dormida. La acomodamos en su sillita, y Edward y yo nos dispusimos a comer.
-No entiendo cómo puedes comerte eso... pica muchísimo- dijo Edward. Me encogí de hombros, a mi me sabía delicioso.
Después de comer, y con Megan todavía dormida, nos dirigimos hacia el registro. Una vez allí Edward sacó una pequeña carpeta que le había preparado la noche anterior. Después de que entregamos el papeleo necesario para contraer matrimonio, nos dirigimos hacia otra sala, donde nos hicieron pasar a un pequeño despacho.
El funcionario, una vez leyó los documentos que le entregamos, se dirigió a Edward.
-Así pues, según lo previsto en los artículos 25/2 y 27/3 del código civil, ¿está dispuesto a reconocer a Megan Swan como hija suya, dándole todos los derechos que al otorgarle su apellido le corresponden y corresponderán en un futuro?-.
-Estoy dispuesto- afirmó con voz firme y decidida.
-Firme en estos documentos- le indicó el funcionario. Una vez firmó toda la pila de papeles, salimos de allí, quedando la semana que viene para recoger el nuevo certificado de nacimiento de Megan, con el cambio de apellido.
Una vez fuera, me abracé a Edward, y todas las lágrimas que había conseguido retener salieron de mis ojos.
-Ya está, no puedo creerlo- murmuré emocionada.
-Yo tampoco puedo creerlo, por fin- musitó en voz baja, devolviéndome el abrazo y besándome.
Me separé cuándo necesité tomar aire; cariñosamente, limpió mis lágrimas. Megan seguía dormida en su sillita, ajena a todo.
-Estas hormonas- refunfuñé.
Rió suavemente, mientras agarraba la sillita de la niña.
-¿Quieres un helado?- me preguntó.
-Por supuesto, tenemos que celebrarlo... ¿con chocolate y almendras caramelizadas?- pregunté con un gracioso puchero.
Se carcajeó mientras asentía. Dimos un paseo hasta Market Street, iba saboreando mi fantástico y suculento helado e íbamos mirando tiendas. Paramos en el escaparate de una tienda de bebés.
-Mira qué cositas- exclamé emocionada- pero no podemos comprarle nada... no se deja ver- protesté con cara de pena.
-Si quieres podemos entrar y echar un vistazo- me sugirió. Asentí mientras me acababa el helado.
A la media hora salimos de la tienda, con varias bolsas, llenas de pequeños bodies y pijamitas que valían tanto para niño como para niña. Decidimos ir a encargar el cuarto del bebé, ya que mañana tenía cita con las chicas para ir a ver el tema del vestido. Al final encargamos un armario, estanterías, el cambiador y la bañera. Las compramos a juego de la cuna que ya teníamos. También compramos una sillita de paseo más ligera para Megan, ya que ésta la necesitábamos para el pequeñín.
Entre unas cosas y otras, llegamos a casa a la hora de la cena. Bañé a Megan mientras Edward le hacía la cena. Una vez en su cama con sus tres muñecas favoritas, bajé a cenar.
Nos sentamos en el sofá a ver un rato la tele, después de recoger la cocina.
-No me has dicho a dónde vas mañana- me preguntó muy interesado.
-De compras- sonreí inocentemente.
-Ya, eso ya lo sé... me refiero qué vas a comprar- siguió interrogando.
-Un vestido- me encogí de hombros despreocupadamente, a ver si lo adivinaba.
-¿Otro vestido?, ¿no te gusta el que vas a llevar el sábado?- preguntó confuso. El sábado era la boda de Seth y Leslie.
-No es para la boda de Seth... además me llevo a Megan; las chicas van a venir también, y tu madre- le expliqué. Pareció meditar unos instantes, hasta que debió caer en lo que era.
-Seguro que estarás preciosa- me dijo con una sonrisa.
-El diez de julio saldrás de dudas- respondí inocentemente. Puso un pequeño puchero... pero me mantuve firme.
-Esto no te lo puedo contar, Alice y Rose me matarían... pero podemos hacer un trato- le propuse divertida.
-Te escucho-.
-Me dice tus opciones de nombres... y yo te digo las mías... y de paso te explico cómo va a ser el vestido- era un tema que me traía de cabeza, los nombres de niña.
Pareció meditarlo unos instantes.
-Humm... a ver... no- respondió resuelto.
-Por favor- rogué mientras me acercaba para besarle.
Siguió negando, con una divertida sonrisa.
-No... recuerda el trato que hicimos... además, ¿crees que me explicarías cómo va a ser tu vestido de novia?- me preguntó arqueando las cejas. Obviamente, no se lo iba a decir, pero si colaba con lo de los nombres...
-Está bien- reconocí con una mueca -¿pero ni las ideas que barajas?- probé de nuevo.
-Bueno... me gustan varios... Nathalie, Sarah, Kelsey, Valerie, Ashley, Eileen... y unos cuántos mas- dijo resuelto.
Me sorprendí no ver un nombre entre toda esa lista.
-¿No quieres llamarla Sophie?- pregunté. Tenía asumido que si era una niña se lo pondría.
-No... créeme que lo pensé... pero serían demasiados recuerdos- dijo pausadamente.
-A mi no me importaría- le aclaré.
-Gracias cariño... pero ya lo pensé y no- me dijo abrazándome y besándome la frente.
-¿Y tú que has pensado?, ¿cómo se llamará mi hijo?- interrogó.
-Pues... Ethan, Ian, Dylan, Daniel, Owen... y otros que tengo en mente- dije resuelta.
Meditó por unos segundos.
-No están mal... ¿y ninguno en concreto?- preguntó con una sonrisa.
-¿Me vas a decir el tuyo?- devolví la pregunta. Negó cómicamente.
-Pues yo tampoco te lo digo- sólo me faltó sacarle la lengua, como los niños pequeños.
-Me encanta que refunfuñes cómo una niña pequeña- susurró en mi cuello, dejando un pequeño besito. Me reí suavemente, mientras me iba a cercando a sus labios, para darle un profundo beso.
Después de unos minutos, se separó de mi, para apagar la televisión y conducirme a nuestra habitación, entre besos y caricias.
A la mañana siguiente, una vez llegó Esme para quedarse con Megan, salimos hacia el hospital. La mañana pasó tranquila, y a las tres salimos rumbo de vuelta a casa. Después de comer, Edward se despidió de nosotras, alegando que se pondría la día con los historiales, y Esme y yo salimos de casa, camino de encontrarnos con las chicas. Una vez dimos con la dirección que Alice me había dado, y dado que era temprano, nos sentamos en un café enfrente, en la terraza, así las veríamos llegar. La primera en llegar fue Leah, seguida de Rosalie, y por fin, Alice.
La boutique de su prima estaba en un elegante edificio, en el segundo piso. Estaba exquisitamente decorado, con las paredes de un suave color café, y espaciosos y confortables sillones de cuero blanco.
Alice saludó efusivamente a su prima, y después nos fue presentando.
-Y ella es Bella, la novia- dijo dejándome la última.
-Es un placer conocerte, Alice me ha hablado de ti, enhorabuena por partida doble- me contestó, señalándome mi tripa.
-Gracias- contesté con una sonrisa.
-Pasad conmigo, por favor; hay sitio para que todas se pongan cómodas- la seguimos por un largo pasillo, el piso era enorme. Nos hizo pasar a un pequeño salón, con una mesa de madera en el centro, rodeada por sillas. Una vez acomodadas, estrajo de uno de los armarios una enorme carpeta. Al abrirla, miles de diseños dibujados exquisitamente ocuparon la mesa.
-Bien... antes de que pueda aconsejarte, debes darme una idea de cómo te imaginas tu vestido- me explicó.
-Pues... me lo imagino largo, obviamente; vaporoso pero a la vez ligero; de tirantes, ya que será pleno verano; me gustaría una cola mínima. La pedrería no me gusta mucho, prefiero el encaje sencillo- enumeré con los dedos. Ella asintió, tomado notas en un block.
-¿Complementos?- interrogó.
-No quiero llevar velo; prefiero un tocado bonito- pensé en voz alta.
-¿Joyas que llevarás?; deben ir coordinadas con el vestido- siguió interrogando.
-Sólo mi anillo de compromiso y unos pendientes largos, de oro blanco y brillantes con una pequeña perla al final. Pertenecieron a mi abuela, no soy muy de cadenas y collares- aclaré.
Una vez tomó nota de todo, se dispuso a explicarnos.
-Bien. Lo primero de todo, creo que el estilo imperio es el que mejor te iría. Realzaría tu pecho, y después caería suelto, dándote libertad de movimiento , y nos curaríamos en salud, ya que tu vientre seguirá creciendo- dijo. Todas asentimos de acuerdo.
-¿Y por qué no palabra de honor?- sugirió Rose mirándome.
Medité unos instantes, pero deseché la idea.
-Prefiero tirantes, aunque sean finos- rebatí.
Mientras íbamos hablando, Lucille iba haciendo un boceto a grandes rasgos, que luego nos mostró.
Después de tener la idea general, nos trajo varios muestrarios de telas. Esme preguntaba por la calidad de los encajes y los tules. Una vez elegimos, me tomó medidas, quedando en un mes para ir a la primera prueba.
-Debes venir con el sujetador que vayas a llevar, para ajustar el vestido al milímetro, y con los zapatos para adaptar el bajo- me recomendó.
-¿Has pensado en los zapatos?- me preguntó Alice -me gustaría que te pusieras unos buenos taconazos... pero obviamente no irías nada cómoda- aclaró pensativa.
-Podrías ponerte un tacón de tres centímetros; bajitos y cómodos- me sugirió Esme.
Asentí después de meditarlo. Una vez terminamos conmigo, Ale y Rose se dirigieron a ella.
-También queremos que le hagas un vestido a la niña- dijo Alice.
-Ohh... una pequeña princesita- dijo Leah con una sonrisa.
Salimos de allí tres horas después. Esme, Leah y Rose con sus vestidos encargados también. Eran espectaculares y muy bonitos; Esme tenía una sonrisa de oreja a oreja, ya que su vestido de madrina, largo hasta los pies, era precioso. Únicamente faltaba Alice... y le costaría encontrar algo, conociéndola...
El sábado amaneció despejado y caluroso. Me levanté muy temprano, y salí como un rayo, directa a la peluquería. La boda era a las doce y media. A las nueve en punto de la mañana ya estaba allí como un clavo; por suerte me cogieron la primera, de modo que fui bien de tiempo.
Volví a las once a casa, y rápidamente subí a vestirme. Edward ya estaba preparado, y estaba abajo con la niña, que esta noche se quedaba a dormir con Esme y Carlisle. Oí el timbre y bajé las escaleras para ir a darle un beso a Megan.
-Estás preciosa- me dijo Carlisle, guiñándome un ojo.
Llevaba un vestido azul, con un lazo atado detrás del cuello, ajustado hasta debajo del pecho, muy del estilo de mi traje de novia. La suave tela de gasa de diferente azules caía hasta por debajo de mis rodillas.
El recogido que llevaba hacía mi cuello más estilizado. Y dejaba a la vista los pendientes de mi abuela, los mismos que llevaría en mi boda. Unos graciosos zapatos plateados, bajitos y cómodos, con una tira de gasa azul, para sujetarlos a los tobillos, un chal plateado y un pequeño bolso de mano, también plateado, completaban mi atuendo.
Edward estaba guapísimo, con un traje negro, camisa también negra y una corbata en diferentes azules, íbamos a conjunto.
Me tomó de las manos, para hacerme girar.
-Sencillamente preciosa- susurró en mi oído. Me sonrojé, haciendo que el mínimo colorete que llevaba se notase aún más. Mis ojos, delineados de negro, y las sombras plateadas suaves hacían que se vieran más grandes y expresivos.
-Mami guapa- aplaudió Megan, desde los brazos de Esme.
Después de charlar unos minutos con ellos, oímos un claxon.
-Emmet y Rose ya están aquí- dijo Edward. Nos despedimos de Megan y de Carlisle y Esme, que después de hablar unos minutos con Emmet y Rose, se alejaron camino de su casa.
Rose le cedió el asiento del copiloto a Edward. El jeep de Emmet era inmenso, podría viajar allí un equipo entero de fútbol.
Rose estaba espectacular, con un vestido negro corto, y una graciosa chaquetilla roja. Llevaba el cabello suelto, con una flor también roja en un lateral. Emmet muy guapo, con su traje negro y corbata... de balones de baloncesto.
Edward y yo nos carcajeamos de lo lindo al verla, era muy graciosa. A nuestro lado Rose bufaba frustrada.
-Espera que la vea Jasper... Emmet no se ha desprendido de esa corbata desde la graduación del instituto- nos relataba un divertido Edward.
Las risas siguieron durante todo el camino, hasta llegar a la iglesia... pero al llegar no había absolutamente nadie.
-¿Tan pronto llegamos?- dijo Emmet con el ceño fruncido. Edward abrió los ojos por la sorpresa.
-¡Emmet, está es la iglesia de St. John!- exclamó enfadadísimo.
-Ya lo sé- respondió el aludido, como si fuera obvio.
-¡Idiota, la boda es en la iglesia de St. Andrew´s!- le chilló Rosalie. La cara de Emmet palideció unos segundos, pisando el acelerador a fondo, cual piloto de rallies.
-¿No dijiste que sabías cual era?- le preguntó Edward.
-Un fallo lo tiene cualquiera... además, todas son iguales- se defendió pagado de si mismo.
Una vez sorteamos el inmenso tráfico, pues las iglesias estaban de una punta a otra, conseguimos llegar a tiempo. Alice y Jasper ya nos estaban esperando, acompañados de Mandy y Tifanny, la doctora Sanders, Tyler y su mujer y Ángela y su marido. Mike no había podido venir al final.
-¿Dónde estabais?, por poco llegáis- nos dijo Alice, mirándonos con el ceño fruncido. Llevaba un vestido color vino, hasta media pantorrilla. Un gracioso lazo adornaba el cuello, y su pelo estaba liso y sin las puntas locas. Un tocado negro con varias plumas pequeñitas completaba el atuendo.
-Es una larga historia- musité voz baja, mientras Edward y Rosalie rodaban los ojos enfadados.
-¿Qué?, al final hemos llegado, eso es lo importante- levantó las manos.
Edward le fulminó con la mirada, tomándome de la mano para entrar. En la puerta saludamos a un muy nervioso Seth, que nos dio una cálida bienvenida.
La iglesia no era muy grande, y era muy acogedora. Los bancos y el altar estaban exquisitamente adornados. Rosas blancas y fressias combinaban a la perfección con pequeñas hojas verdes y lazos de rafia en diferentes tonos marrones.
Apenas pasaron cinco minutos desde que nos sentamos, cuándo vimos a Seth posicionarse en el altar con su madre y madrina al lado.
El órgano empezó a sonar con la Marcha Nupcial, y se abrieron las puertas; Leslie estaba preciosa, del brazo de su padre. Llevaba un vestido muy bonito, con algo de vuelo en la falda y un largo velo de encaje. Apenas levantaba la mirada del suelo, y sonreía trémulamente, presa de los nervios.
La emoción se apoderó de mi, pensando que en poco más de un mes sería yo la que estuviese en su lugar. Edward me miró con cariño, adivinando lo que me ocurría. Tomados de la mano, seguimos la ceremonia, que fue preciosa, y no muy larga.
Las chicas y yo lloramos cómo unas magdalenas, y yo sin parar de pensar que dentro de un mes me tocaba a mi.
La misa terminó, con Seth y Leslie corriendo hacia el coche bajo una lluvia de arroz y pétalos. La comida fue divertidísima, estábamos todos juntos en una mesa redonda, charlando y riendo sin parar.
Después de cortar la tarta, entre los aplausos de todos, los novios se acercaron a la mesa, toda la boda nos miraba.
-Bueno...no sabía que hacer con el ramo; no tengo hermanas y todas mis primas ya están casada...pero después de pensarlo se me ha resuelto el problema- dijo emocionada...mientras me miraba.
-Bella..es para ti- me dijo mientras me lo tendía.
La gente aplaudía, y más en nuestra mesa.
Roja de vergüenza...y emocionada otra vez, me levanté para cogerlo mientras la abrazaba.
-Lo mereces...no podía dárselo a alguien mejor- me dijo al oído.
-Gracias Leslie- le dije dándole un beso -que seáis muy muy felices- la deseé de corazón.
-Y vosotros-me dijo con una sonrisa, guiñándome un ojo.
Me volví a sentar, mientras Edward me miraba con cariño y me susurraba al oído.
-¿Y tú a quién se lo pasarás el año que viene?-.
-Pues no sé... a ver si alguno se anima- le dije, mirando a nuestros amigos, pero mi cuñado nos interrumpió.
-A ver...futuros...un beso ¿no?. Así vais ensayando para julio-.
-¡Que se besen!, ¡que se besen!- empezaron a cantar todos, mientras aporreaban la mesa.
Edward y yo nos reímos, mientras nos dimos un corto pero dulce beso, mientras la gente estallaba en gritos en nuestra mesa. Nos separamos, yo un poco roja y mi novio diciéndole a su hermano que se la guardaba.
Tras la comida, los novios abrieron el baile con el acostumbrado vals. Al finalizar éste, la música pasó a otro ritmo mucho más moderno, de modo que nos arrancamos a bailar. Dos horas después de que empezara el baile, decidí sentarme unos minutos a descansar. Pude ver a Emmet, ya sin corbata, haciendo un amago de bailar "Staying alive", para el cachondeo de Edward, Jasper y del propio Seth.
Las chicas no podíamos hacer otra cosa que reír a carcajada limpia. Pasado otro rato, nos dieron un pequeño refrigerio de cena, para seguir con la fiesta. Edward y yo estábamos sentados en una mesa, hablando con Tyler y su mujer, cuándo vimos cómo Rosalie y Emmet daban suelta, por fin, a su pasión contenida; se besaban cómo si su vida dependiera de ello, mientras muy sutilmente iban desapareciendo de escena.
-Me parece que nos hemos quedado sin chófer- le susurré divertida a Edward.
-¿Crees que íbamos a volver con él?, ni pensarlo- replicó burlón.
La fiesta siguió hasta altas horas de la madrugada, bailando con todos y disfrutando sin parar; bien entrada la noche tomamos un taxi de regreso a casa; tenía los pies inexistentes, y entré por la puerta con los zapatos en una mano, y la corbata de Edward y el ramo en la otra.






______________________________________________