lunes, 8 de agosto de 2011

Capitulo 3, Tus imperfecciones mi perfección

By Pame Cullen


AQUI ESTÁ EL CAPI 3!!!!!! ERROR MIO.

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Capitulo 3


De pié en la ventana de mi cuarto observaba el nublado día que se presentaba frente a mi. Normalmente en Forks era así, pero parecía que desde que la cuenta regresiva de mi inminente viaje había marcado su ritmo más presuroso, hasta el mismo cielo estaba nostálgico ¡Eran tonterías!, pero quería pensar que sí.


Hoy tenía previsto asistir a la despedida que habían organizado amigos y vecinos, en torno a mí y todos aquellos que dejábamos Forks para estudiar fuera. Me separaba por primera vez desde que tenía memoria de toda la gente que significaba un pedacito de mi alma, todos quienes de una u otra forma habían estado para mí en los buenos y los malos momentos.

Forks, era un pueblo pequeño. Por lo que parecía más bien que todos sus habitantes eran familia lejana o se buscaba un tipo de parentesco inexistente. Además por haber sido la hija del Jefe de Policía por largos años, todo el mundo estaba agradecido de mi padre, así que mis primos, tíos y demás, era extenso.

Observé mi cuarto con dedicación. Cada detalle que lo adornaba, cada cosa que dejaba y sobre todo cada recuerdo que albergaba. Miles de fotografías estaban esparcidas por las paredes celestes que enmarcaban mi lugar favorito. Me acerqué a la primera y con tiempo comencé a pasar por todas… Me detuve en la que siempre había denominado como la transición. Si bien no estaba relacionada con cambio de edad… marcaba un antes y un después de lo que yo era, de lo que yo esperaba de la vida y el futuro, de la que me llevó a lo que hoy soy y lo que anhelo alcanzar en la vida.

- ¿Bella?.- voltee a ver a mi madre entrar a mi cuarto.- ¿Qué haces cariño?

- Solo observo todo para no perder detalle y registrarlo aquí.- indiqué mi cabeza

- Creo que sabes con perfección hasta donde está la última basura de este cuarto.- rió y se acercó a mí

- Nunca está demás repasar todo.- me encogí de hombros

- ¿Quieres esto?.- su tono ahora era serio

Cerré los ojos y asentí. Lo quería por mí y por mis padres. Mis sueños, aunque ya no fueran los mismos que albergaba desde pequeña, los cumpliría a cabalidad.

- Si mamá.- aseguré firme

- El Dr. Carlisle vendrá por ti mañana.- informó

- Tendré todo listo. Además no es mucho lo que me llevaré

- Tu padre…no ha querido levantarse ¡Su nena se va!.- sonrió, tratando de restarle importancia, pero no era tan así

Salí de mi cuarto y acompañé a mi madre al suyo. Ahí estaba papá acostado y con su mirada perdida en la obscuridad del día. Me acerqué despacio y me senté al borde de la cama. Su vista se torno hacia mí y vi el dolor en sus ojos…un dolor que ya había visto años atrás y que yo misma había tenido el desagrado de experimentar también, hacía ya mucho tiempo.

Mis amigas y amigos, me decían que era normal. Que siempre era igual con los padres cuando sus hijos se iban de sus hogares para estudiar, casarse o por simple gusto…pero yo sabía que en mi caso, para él era el doble. Era como si me estuviera despidiendo por segunda o tercera vez y el miedo que lo corroía, era el doble de lo que una familia sin mayores turbaciones sufría.

- Papá…- carraspee para alejar el nudo de mi garganta.- Voy a estar bien

- Hubiera querido otro futuro para ti. Uno que yo mismo hubiera forjado y…podría haber estado ahí…- su voz se quebró

- Mi futuro lo has hecho tú papá.- aseguré recargada en su pecho.- ¿Cómo crees que podría estudiar sin tu ayuda?

- Bella…- suspiró.- Yo no he aportado nada a lo que tienes hoy. Y recuerdo que cuando eras niña esperabas dedicarte a otra cosa. He arruinado todo…

- No digas eso.- le corté.- Tu y mamá han hecho lo que hoy soy. Sé que tienes miedo por mi, pero soy fuerte…eso quedó claro hace mucho tiempo. Y estoy contenta con lo que haré.

- Podría haberte dado mucho más…- sus ojos estaban acuosos

- Me haz dado todo. Con estar aquí conmigo y mamá, me lo haz dado todo…

- Creo que es al revés. Gracias a ti es que hoy estoy aquí- terminó

Mi madre salió del cuarto y yo me dejé arrullar por mi padre. Sus palabras me hacían volver el tiempo atrás…ese día, en que las cosas dieron un vuelco en la vida de todos, sin embargo, el mismo día en que me convencía de lo fuerte que era, de lo que era capaz de hacer cuando una adversidad se me presentaba y amenazaba con quitarme lo que quería…los que quería.

Mi padre se levantó al cabo de unos minutos y tuvimos el último almuerzo juntos hasta en un buen tiempo después. Intentamos alivianar el ambiente con mi madre, pero sabía que para cada uno de nosotros era difícil la situación…

Mañana a esta hora estaría camino a un lugar nuevo, con gente nueva… El Dr. Carlisle Cullen había estado en Forks hacía unos días y por esas casualidades que la vida presenta, se había encontrado con mi madre después de muchos años sin verle. Ella había trabajado como empleada doméstica en su hogar para cuando aún no se casaba con mi padre y lo había sido hasta mis tres años de edad, y cuando habían cambiado de su ciudad por el trabajo de mi padre.

Entre su conversación había salido que yo entraría a la universidad y tendría que cambiarme de ciudad. Él, muy amablemente y en forma insistente, pidió retribuir todo lo que mi madre había hecho por ellos y sus hijos, y se había ofrecido a hospedarme en su casa de forma gratuita. Si bien, no estaba emocionada por ese hecho, porque no me gustaba la caridad de la gente, lo había aceptado…con la condición que alternaría mis estudios con algún trabajo que me dejara ganancias para solventarme yo misma.

Él debería estar fuera por un corto tiempo, pero me había informado que su hijo y la novia del mismo estaban encantados de recibir a una huésped por el tiempo que el no se encontrara en la ciudad. Decidí creer e impulsada por mi madre, que Edward como se llamaba el hijo del Dr. era un chico encantador…acepté.


El lugar que habían alquilado para la despedida de todos los futuros universitarios, había sido arreglado en forma esmerada. Ángela y Jessica, eran las encargadas de aquello y su cometido había sido alcanzado a la perfección. Teniendo en cuenta que el tiempo para su realización, había sido de la noche a la mañana.

- ¿Nerviosa por la nueva aventura?.- preguntó Mike, mi compañero y amigo de toda la vida

- Te mentiría si dijera que no, pero creo que es lo normal. Siempre lo nuevo implica temor y nervios.- contesté con sinceridad

- Yo lo único que quiero es salir de acá.- bufó Lauren.- Seré una modelo reconocida y tú.- me señalo.- me harás todos los arreglos que amerite mi cuerpo en unos años

Reímos con Mike. Pero esperaba que fuese así en años más tarde cuando cumpliera mi sueño obligado, por mí misma.

Bailamos un buen rato entre unos y otros. Y al mismo tiempo me dediqué a observar a quienes tanto extrañaría, mis amigos. Aquellos que siempre habían tenido una palabra de aliento cuando las cosas no marchaban a la perfección. Ellos y mi familia habían sido el impulso que había hecho posible sacar del fondo de mí ser, a la Isabella Swan fuerte y perseverante.

La Universidad a la que ingresaría para convertirme en una destacada Medico Cirujano en unos años más, porque ese era mi meta a seguir, me había otorgado todas las becas habidas y por haber gracias a mis excelentes calificaciones. Desde mis catorce años me había convencido de ser lo que estaba a punto de alcanzar.

Cuando mis amigos estaban en fiestas o matando el tiempo en alguna locura, yo estaba enfrascada estudiando para mis exámenes y pruebas que vendrían en años posteriores. De ahí que mis notas fueran un aliciente para que no solo las universidades a las que había optado me repletaran con fichas de aceptación y becas por doquier; sino que otras que no sabía siquiera de su existencia habían dado conmigo y ofrecían maravillas.

- Bueno, bueno.- tomó la palabra Jessica.- Espero que esta reunión de despedida para quienes dejamos atrás la secundaria y nos embarcamos en el viaje al éxito futuro, esté siendo de vuestro agrado.- añadió

- ¡Siiii!.- fue el coro de respuesta

- No quisiera extenderme en mi discurso.- se excusó antes de soltar hojas y hojas por el suelo, desatando las risas de todos.- Sólo diré lo que me nace del corazón…

Jessica sería quien se iría más lejos de todos. Su madre tenía familiares repartidos por todo el mundo y uno de ellos había decidido albergarla…claro que en España, hasta donde debería trasladarse hasta que su tiempo y oportunidades, le dieran tregua de volver

- No hago distinción entre la familia y amigos que dejo. Para mí, solo dejo a este lado del mundo a toda la gente que ocupa un lugar destacado en mi ser y que no será reemplazado, ni borrado con nada, ni el tiempo o distancia serán capaces de lograrlo.- continuaba con su discurso.- Espero de todo corazón, que el día de mañana cuando volvamos a reunirnos aquí…seamos quienes queremos, podamos decir con convicción firme que nuestros sueños se vieron realizados y la felicidad se completo…con nuestro nuevo reencuentro. Deseo que todos tengamos oportunidades y que si nos caemos o tenemos un impedimento en el camino…volvamos el tiempo unos años atrás y nos veamos reflejados en la fuerza que nos enseñó Bella.- me miró con una sonrisa que apenas pude devolver por la emoción de sus palabras…-Y ese sea nuestro empujón a alcanzar lo que queramos, cueste lo que nos cueste. Siempre serás nuestro ejemplo amiga…

Terminó haciendo que todos estallaran en aplausos para mí. Y logrando que las lágrimas que había intentado contener, salieran como río desbocado a través de mis mejillas. Y al segundo mismo envuelta en miles de abrazos y palabras que calaban hondo en mí y que sin lugar a dudas atesoraría en mis recuerdos más preciados dentro mi mente y corazón.

La velada siguió transcurriendo entre recuerdos de travesuras, alegrías y uno que otro detalle jocoso vivido en el Instituto. Para las tres de la madrugada, todos estábamos empezando a retirarnos, ya que la mayoría debía partir el día de mañana, así como yo. En el último momento solo quedábamos quienes habíamos sido mas cercanos que todo el resto: Jessica, Lauren, Mike, Ángela, Sam, Erick, Ben y yo.

- Bueno, creo que es hora de despedirnos.- anuncié, tomando mi abrigo

- ¡Claro que no!.- gritó Jessica.- ¡Aun falta la última parte!.- tomando una caja que hasta ese momento no había visto

- Entre nosotros te hemos comprado un regalo.- me dijo Ángela.- Y esperamos que se de tu total agrado

- Hemos seleccionado uno para cada día.- fue el turno de Lauren

- ¿Creías que te olvidarías así como así de nosotros?.- me regañó juguetonamente Sam

- Con regalo o sin regalo, saben que siempre los tendré en mi.- sentencié

- Aún así, esto es mucho mejor.- se frotaba las manos Erick

- Una pesadilla constante de que existimos en donde estemos.- lo secundó Ben

Tomé la caja que me ofrecían y desaté con cuidado el moño y envoltorio. Era conocido por todos que guardaba hasta el papel garabateado que comúnmente se hace traspasar en clases de aburridos maestros. Al destapar la caja, me maravillé. Dentro de ella había siete pañoletas de diversos colores y formas, cada una con la inicial del nombre de mis amigos.

- Son hermosas.- susurre con la voz contenida.- No tenían que molestarse

- No es ninguna molestia Bella.- me atajó Mike.

- ¡Le encantaron! ¡Le encantaron!.- gritaron las tres locas de mis amigas

Luego de todas las despedidas, llantos y demás. Me fui a casa, donde mi sueño no llegó hasta entrada la madrugada y estaba feliz, quería disfrutar conciente el máximo de tiempo que pudiera antes de emprender mi viaje…un viaje que me deparaba muchas cosas, demasiadas…


A las dos de la tarde en punto el Dr. Carlisle apareció en mi casa para llevarme a su ciudad. Mis padres trataban de lucir sus más radiantes sonrisas, pero los años, aventuras y desventuras me hacían reconocer la bruma de nostalgia que escondían sus rostros de júbilo. Y yo no era muy ajena a ella, pero por la misma razón que defendían ellos, también mostraba mi mejor semblante.

- Bueno Isabella, partimos cuando digas.- me informó el Doctor

- Estoy lista.- anuncié irguiéndome

- Renée y Charlie. Vuelvo a repetirles que pueden estar tranquilos. Isabella estará en buenas manos, tanto Edward y Alice están contentos de tenerla con ellos.-

- Muchas gracias nuevamente Dr. Cullen.- agradeció mi madre.- Sus hijos y la señora Esme son grandes personas y mi hija no podría estar en mejores manos

- Yo también quiero agradecerle.- habló papá desde su silla de ruedas.- Me siento mas tranquilo sabiendo que mi hija estará con gente de bien y conocida

- No hay nada que agradecer.- cortó gentilmente el doctor.- Nosotros estamos encantados con devolver un poco lo que Renée hizo en sus tiempos por mis hijos.

Me acerqué a mamá y la abracé como si en ese acto de me fuera la vida. No estaría tan lejos, pero tenía claro que los volvería a ver en un tiempo lejano y el solo hecho de pensar en eso, hacía resquebrajar un poco mi voluntad. Me volví hacia mi padre y me agaché a la altura de su silla, repitiendo la misma acción con él y quizás con más fuerzas que la anterior.

Me obligué a no derrumbarme frente a ellos, a mantener mi postura firme y erguida con más ímpetu que el que adopté en mi viaje, donde pude soltar todas y cada una de las lágrimas retenidas, sin vergüenza a que a mi lado fuera un señor que apenas conocía y que me viera hacerlo. Lloré por largo rato en silencio, sintiendo como bajaban lágrimas y lágrimas de nostalgia.

- Toma.- miré a mi lado y vi la mano de mi acompañante extender hacia mí un pañuelo
- Gracias.- mi voz salió ronca

- Entiendo tus lágrimas. Aunque no lo creas para mi fue igual.- explicó.- Imagínate en mis tiempos y llorando ¡Un hombre llorando! Tuve que repetir una y mil veces que era bien macho para mis cosas.- sonrió, contagiándome a mí

Comenzó una amena conversación sobre sus vida juvenil y como había llegado a convertirse en un respetado y destacado médico, aunque el nunca lo admitió en toda su charla, pero yo lo sabía por boca de mi madre y luego comprobarlo por mi misma, al investigar sobre él. En poco tiempo me vi realmente involucrada en su diálogo y despejada un poco de los nervios, al ver que mi historia…si bien un tanto apartada de la suya, se asemejaba en términos de sacrificio y lucha.

Al llegar al aeropuerto de Chicago, luego de sacar nuestras cosas nos dirigimos al estacionamiento. Mis ojos casi se salen de sus cuencas al ver el lujoso Mercedes Benz negro que se había activado con el mando que el doctor llevaba en sus manos. Luego de subir mis bolsos en la cajuela, el doctor en un estilo muy de película, abrió la puerta para mí…se sentía como en mis cuentos de niña…

- Bella.- llamó mi atención cuando nos dirigíamos por las calles de Chicago.- ¿Sabes manejar?

- Si Dr. Cullen.- contesté sin entender su pregunta

- Bien, porque te facilitaré un auto para que puedas desplazarte mejor.- iba a protestar, pero al parecer lo adivinó.- No hay discusión. Además que así no habrá problemas si te pierdes en la ciudad. Tiene anexado un GPS que te será más útil que tomar taxis y esas cosas.

- Muchas gracias Doctor.- susurré realmente sorprendida y agradecida

- Y otra cosa.- sonrió, pero trataba de parecer serio.- De ahora en adelante será solo Carlisle, lo mismo para mi esposa e hijos. Tú no tienes porque tratarnos con tanta formalidad, mal que mal, seremos como familia y aunque no lo creas hasta mis hijos me llaman por mi nombre.- rió

- Está bien Doc…Carlisle.- me retracté cuando lo vi levantar su ceja en mi dirección
Aparcamos una hora después en una hermosa casa color mostaza. Me había indicado como la casa de su hijo. La idea era conocer primero donde me quedaría mientras él estuviera fuera de la ciudad, posteriormente conocer su hogar y finalmente la casa de Alice, su otra hija. Tomé algunas de mis cosas que me dejó cargar con los nervios a flor de piel, si bien tenía entendido que Edward era una persona amable…no podía evitar que mis manos se movieran como con vida propia tomando mi pañoleta, mi pelo o alargando mi ropa.

- Tranquila, nadie aquí va a comerte… Y si así fuera.- reflexionó.- Yo me los comería primero a ellos ¡Créeme! Mi lado vampiro al estar en contacto con la sangre, surte efectos.- bromeó

Nos acoplamos a la entrada de la casa, mientras él tocaba el timbre de la misma a la espera que los dueños de ella abrieran, lo cual no tomó mucho.

- Hola hijo. Tanya.- saludó Carlisle a las personas delante de él, que yo aun no veía desde mi posición

- Pasa papá.- apremió una voz totalmente irreal

- Isabella.- me llamó Carlisle, al girarse hacia mí.- Pasa por favor

Tomé con más fuerzas el bolso que llevaba colgado a mi hombro y me moví para pasar por donde él me indicaba. Delante de mis ojos se encontraba un Dios griego en persona con unos verdes luceros que solo resaltaban mas la belleza dolorosa que desprendía… pero una estridente carcajada me hizo apartar la vista de él… Una mujer rubia, inigualable en belleza, salvo por quien nos había recibido se encontraba a su lado…

Mordí mi labio con fuerza para aquietar la desesperación que bullía en mi interior por salir corriendo de ahí con todo lo que podían dar mis piernas. Observé impávida como ella reía abiertamente de mí y mi apariencia me figuraba, ya que su mirada aguada por la risa me recorría una y otra vez de pies a cabeza. Siendo escoltada de cerca por el que en un principio me había parecido un espejismo llamando a la mujer a enloquecer, con la única diferencia que sus clases de actuación alguna vez tomadas, eran más efectivas que las de esa mujer.

Sentí mi cara arder con el rubor que se expandió por ellas. Rabia y vergüenza se desataban a igual magnitud en mi interior.

- Lo siento, lo siento…- se disculpaba casi sin aire la mujer.- Es solo que…Edward me ha contado un muy buen chiste minutos antes que ustedes llegaran.

- ¿Me harías el honor de compartirlo conmigo Tanya?.- habló Carlisle

Y me di cuenta que no era mi imaginación o la costumbre de la gente que esta envuelta en una capa de nervios a creer que todo va hacia ellos. Ella y él, Edward y Tanya por lo que sabía…se estaban riendo abiertamente una, y muy disimuladamente el otro de mí. Pues el tono de Carlisle no era para nada amistoso…aunque eso no hacía mi vergüenza y humillación aminorar.

- Es solo una irreal y aberrante estupidez Carlisle.- apeló la mujer, quien para ese entonces había dejado su risa lejos

- Me imagino.- cortó Carlisle.- Isabella, te presento a mi hijo Edward y su novia Tanya Denali.- me presentó.- Ella es Isabella Swan

- Hola.- fue mi única respuesta. Y di gracias porque al menos me quedaba algo de voz
- Hola.- me respondieron ambos

- ¿Cuál será la habitación de Isabella? Me gustaría dejarla instalada para platicar unas cosas con ustedes.- esperaba que su plática no tuviera que ver conmigo, no quería llegar y ocasionar dramas…ya bastante mal me sentía recién llegando

- La segunda habitación a mano derecha.- indicó ella

Nos encaminamos escaleras arriba y lo último que pude escuchar fue su risa ahogada y a ella diciendo no entender como había tenido celos de mí. Cerré por un segundo mis ojos para controlar mis lágrimas y las ganas de gritarle a ella que no tenía derecho a burlarse de mí, por muy distinta que fuera… ¡Nadie lo tenía!

La habitación era asombrosamente grande y lujosa por donde se le mirara, pero yo ya no tenía ánimos para detenerme a observar detalles…hubiese querido tomar mis cosas y volar de regreso a mi burbuja personal, a la gente que me aceptaba como era y la que conocía el porqué de mi, de mi apariencia, de mi vestir… de todo lo que era yo, Isabella Swan

- Bella, debo bajar un momento y regresaré por ti para que vayamos a conocer mi hogar y el de mi hija. Aparte que tengo miles de llamadas de ellas, están ansiosas.

Sólo pude asentir en su dirección. Lo mismo había dicho su hijo y el recibimiento que me había brindado junto a su mujer, novia o lo que fuera…distaba mucho de ser un sentimiento de ansias agradables…

Una vez que quedé sola en la habitación me dirigí al baño que albergaba la misma. Me miré en el espejo y a duras penas esbocé mi mejor sonrisa…ni la peor tragedia había podido conmigo…menos lo haría un humano, unas personas a las que no conocía y ellos tampoco a mí. No quienes no serían nada mío y a los que solo debería aguantar por tres meses…

El día de mañana sería diferente. Llegaría algún día en que no me escondería bajo ropas y kilos demás. El día de mañana sería diferente y las marcas mas visibles de ese día que se encontraban bajo mi pañoleta, serían una línea…la misma que demostraban mis fotografías…una línea de transición.

qué mi pañoleta, si bien no me gustaba verlas, me recordaban que el hombre más importante de mi vida estaba ahí…conmigo y que mi fortaleza como todos decían, era insuperable…



Elevé mi polera y saqué mi pañoleta, si bien no me gustaba verlas, me recordaban que el hombre más importante de mi vida estaba ahí…conmigo y que mi fortaleza como todos decían, era insuperable…

Así mismo sería ahora…




...
Ed.-
Luego de haber pasado el momento absurdo, nos sentamos nuevamente en el salón a terminar de ver la película que teníamos en frente, a sabiendas que lo que habíamos empezado no podría terminar hasta que estuviéramos en la intimidad de nuestro cuarto. Sentí los pasos de mi padre en la escalera y me giré hacia él manteniendo un brazo sobre los hombros de mi mujer.

- Pasemos a tu estudio para conversar.- ordenó literalmente mi padre

- Claro.- dije algo incómodo

- ¿Yo también?.- preguntó Tanya que aun seguía sentada

- Por supues.- pero mi afirmación obvia quedó atrapada

- Tengo que conversar con Edward a solas.- cortó mi padre poco amable
Se giró sobre sus talones y sin más se adentró en el pasillo que daba a ella. La rabia por la forma en que se había dirigido a Tanya hizo mella en mí y lo seguí presuroso a mi estudio, donde estaba de pié frente al ventanal que daba al jardín interior.

- Creo que no fueron formas de hablarle a Tanya. Ella es tan o mas due.-

- ¿Y la forma en que recibieron a Isabella lo fue?.- encaró, otra vez dejándome con la palabra en la boca

- Tanya explicó que las risas fueron por un suceso anterior que habíamos compartido.- defendí

- ¿Crees que mis siete años de estudio fueron para Médico o para estúpido Edward?.- preguntó mordaz, volteándose a mí con un semblante nunca antes visto

- Por favor papá.- bufé.- No es el fin del mundo

- Te voy a dejar en claro un par de cosas Edward.- caminó hasta estar cerca de mí.- Eres mi hijo, pero tus acciones el día de hoy me han hecho replantearme fervientemente si te he criado como debería

- Claro que lo haz hecho..- levanté mi barbilla en señal de orgullo

- ¡Entonces demuéstralo!.- elevó la voz.- Demuéstrame que tus años de estudio y formación personal no han sido en vano. Hazme sentir orgulloso de lo que he criado y no vergüenza por tu comportamiento infantil de hace un rato atrás

- Me estás enjuiciando por una persona que recién conoces.- me envaré

- Y quizás una mejor persona que tú y tu novia juntos.-

- Tanya no tiene nada que ver con esto.-

- Tienes razón.- concordó.- No tengo idea de cómo ha sido criada tu novia, por lo mismo me puedo esperar lo que sea de ella.- sentí la ira apoderarse de mí

- ¡Te prohíbo que te expreses así de ella papá!.- usé mi tono de voz mas enérgico para defender lo mío y su honor

- ¡Y a mi no me levantes la voz!.- me escupió sus palabras.- Isabella pasará tres meses con ustedes y espero que tu y tu novia hagan de su estadía un momento grato, de lo contrario te advierto Edward que si en tus veinticinco años no haz conocido el rigor de un padre, esta vez lo harás

- ¿Es una amenaza?.- pregunté incrédulo.- ¡Por Dios papá!.- pedí sin creer sus palabras.- Estamos hablando de una persona que no tiene lazos contigo y nadie de la familia y en menos de una hora la pones por delante de tu propia familia por una estupidez de momento

- Me estoy poniendo en el lugar de alguien que necesita de otras personas, teniendo en cuenta que esta sola en esta ciudad. Me pongo del lugar de alguien, a cuyos padres les prometí que no dejaría a su hija pasar mayores problemas y me pongo del lado de una persona que merece de todo mi respeto y admiración. Porque aunque no lo creas y no lo sepas, a sus dieciocho años, ella podría darte una lección de vida y demostrarte que su apariencia y demás es solo un sacrificio loable.

- ¿Su apariencia?.- no pude ocultar el tono burlesco de mi voz al recordar a Tanya y sus dichos

-¿Edward?.- puso sus manos en sus bolsillos y me miró con ese aire calmo, pero tenebroso.- ¿Estar de novio con una modelo te ha cambiado la forma de ver a los demás?

- ¿A que te refieres?.- cuestioné sus acusaciones

- Alice siempre ha dicho que el modelaje es un mundo frío y agradezco a Dios que tu hermana conserve a pesar de su trabajo, todas y cada una de las enseñanzas que desde pequeña le inculcamos con tu madre ¿Acaso tu te haz consumido en eso?.- lo miré sin dar crédito a su pregunta.- Espero que no hijo, deseo con todo mi ser que no te hayas convertido en el ser superficial que ahora mismo estoy viendo ante mis ojos. Porque no cuesta mucho subir las escaleras que nos llevan a caminos equivocados, pero el descenso puede ser abrupto

- Carlisle.- llamé, no me estaba gustando la forma de referirse a mí que estaba utilizando

- No Edward. Tu madre me espera y tú hermana también. Llevaré a Isabella a conocerlas.- pasó por mi lado sin siquiera despedirse.- Recuerda lo que hablamos

- Y tú recuerda que yo acepté tenerla aquí por petición de mi madre, pero puedo cambiar en cualquier momento.- dije frío y con el chantaje incluido, a pesar de sentir un sabor amargo en boca por mis palabras

- Confío en tu juicio.- lo escuché decir, más no me voltee.- Y confío en que hice mejor personas a mis hijos, que las palabras con veneno que haz expulsado desde mi llegada a tu hogar. Hasta luego Edward

Y me dejó parado en mitad de mi estudio con un cúmulo de sensaciones y reacciones. Jamás en mis veinticinco años mi padre me había hablado de esta forma y menos hacerme sentir tan poco digno de él. Siempre un hombre enorgullecedor de ellos, de lo que me habían dado y de lo que era hasta hoy…hasta la llegada de una intrusa mi hogar que causaba desavenencia en mi y mi familia…

Maldije la hora en que había estado de acuerdo con esta tontería. Sin embargo, las palabras de mi padre no eran ciertas, ella nada podía demostrarme a mí…con tan solo recordar su cara, aspecto y todo de ella… tenía claro que nuestros mundos eran distintos y nuestras convicciones…mas aún… Podía ser muy fuerte y todo lo que quisieran atribuirle, pero la belleza no era su aliada y yo no era un monstruo por pensar así como mi padre me había catalogado…era la ley de la vida…
...

Continuará...



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 Bueno, no se que pasa con blogger que no me deja poner fondo transparente asi que cambiamos a negro el fondo del blog. Igualmente se lee mejor así o no? En cuanto al capi, Bella tiene unos valores moreles muy altos que espero que hagan cambiar la forma de pensar de Edward... el pobre necesita una refrescadita con esa novia que tiene. Besotes y comenten! Lullaby

Este video, lo recomendó la autora para este capitulo, gracias.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola me encanta esta nueva historia!!! pero x alguna razon no puedo ver el capitulo 3!!! me he perdido de mucho al parecer... si puedes ver q sucede staria agradecida... pero en fin me gusta la forma de ser de bella y se nota q alice sigue siendo en algun sentido la misma fiel amiga protectora ... sin palabras sigue asi espero cn ancias poder leer el sig capitulo :D

flopii cullen dijo...

Holis me ha encantado el capitulo la historia me gusta cada vez mas....pobre de bella por todo lo que tiene que pasar, tanya es una maldita ojala que tenga un accidente y se le deforme toda la cara(sorry estoy hormonal) ho que alice le haga un super cambio de look y se lo resfregue a la perra de tanya jeje....las amo chicas ♥♥♥

Anónimo dijo...

wow me encanto me dejas con la intriga de como es bella qqe es lo qe tiene osea tengo muchas preguntas ojala no t tardes en el prox. capii muy buena drama ii de acuerdo con flopii ojala le hagan un super cambio ii explica la manera de vestir de bella ii xqe es asi me dejas con mucha intriga pero eres muy buena sigue asi

att: danii:)

Anónimo dijo...

anonimo solo fue un error de dedo no t has perdido nada yo tmbn lo crei peor vi qe no asi qe ntp
att: danii:)

diana dijo...

wuou!!s iii buenisimo y la verdad si se lee mucho mejor gracias

Jocita dijo...

OOoohhh... qué raro se hace leer a un Edward tan superficial!! pero me encantóoooooo... ya me impacienté y quiero el otro capiii...
Cariños chicas.

maRi D´cullen dijo...

capii simplemete geniall...
woww ojala carlisle tenga razon y edward no se haya vuelto alguien superficial por estar con tanya y si es asi espero ke cuando conosca bien a bella cambie su forma de ser..
cada capitulo odio mas a tanya por ser una perra
supongo ke lo ke le paso a bella fue terrible y espero ke edward pued aaprender de eso y deje las apariencias atras

buenoo sigan actualizado ya amo estas histiria.
besos

titaling dijo...

Me gusto mucho el capi porquee estoy totalmente intrigada ya quiero saber mass
Espero que no tarden en actualizar!!
Abrazos