miércoles, 10 de febrero de 2010

All You Need is Love


Chicas los Prometido es deuda..y apenas cheque los comentarios subi el proximo capi XD
espero que lo Disfruten y dejenle besos a laura la hacen muy feliz XD
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En la palma de tu mano

Edward se había pasado el día pensando, dándole vueltas a todo.

Creía conocer a Bella. Sabía que era tímida, pero no pensó jamás que se escondería de él después de lo ocurrido. Sólo podía significar una cosa: estaba arrepentida. Sintió un repentino dolor de estómago cuando esto último pasó por su mente.

Llevaba horas tumbado en la cama, mirando el techo mientras se acariciaba el pelo en un intento de conseguir la calma y la paz espiritual que necesitaba. No sabía muy bien por qué se sentía tan angustiado; todo su cuerpo era sacudido por una desagradable sensación que no desearía ni al peor de sus enemigos.

Estaba siendo un idiota… Él no era nada para Bella. La chica aquella noche se estaría divirtiendo besando al primero que tenía por delante, como hacían todas las jóvenes de su edad. Pero él no era así; no quería besar y tirar, o por lo menos no a Bella.

Miró el despertador que estaba sobre la mesita de noche: eran las once y media de la noche. Suspiró. Aquella iba a volver a ser una noche muy larga.

—¿Edward? —susurró una voz demasiado conocida para él. Se incorporó y vio a una nerviosa Bella en el umbral de la puerta. La miró boquiabierto; no era normal pasar de no querer saber nada de él a venir a verlo a su propia habitación.

La chica se acercó y se tumbó a su lado, mirando hacia arriba como había estado haciendo él escasos segundos atrás. Edward simplemente no podía salir de su asombro.

—Creo que te debo una explicación… —volvió a hablar ella, mientras le tendía el móvil al confuso joven, que lo cogió dubitativo—. Míralo —insistió, y Edward le hizo caso. Tocó una tecla cualquiera para que la pantalla se iluminase y vio que aún no había leído los mensajes que le había mandado en los últimos días—. Se me había perdido… Edward, yo jamás te ignoraría.

Giró la cabeza para mirarla, con las cejas alzadas. Lo había pillado por sorpresa.

—¿Cómo? —preguntó y aquellos ojos chocolate consiguieron que las dudas, el enfado y la frustración se fuesen, dejando solo felicidad.

—Ayer vinieron a recogerme muy temprano los de la revista Vogue —contó, volviendo a posar la mirada en horizonte, esta vez en la lámpara de Edward—. Ni siquiera yo lo sabía. Alice no quería que me enterase para que no me negara. Estuve allí todo el día, fue agotador. Millones de fotografías y preguntas… Imagínate mi nivel de felicidad —bromeó y vio como Edward sonreía levemente. En un acto de valentía le cogió la mano, necesitaba sentirse reconfortada y eso sólo lo conseguía tocándolo.

—Debe de haber sido horrible… —musitó él, sonrojado. Bella rió suavemente.

—No te haces a la idea… Me hicieron cantar y todo, di el espectáculo completo —No sabía cómo abordar el tema; lo último que quería era avergonzar a Edward más de lo que ya estaba—. Sobre las once llegué a casa y me dormí. Hoy pensaba ir a verte al hospital para comer juntos, pero me llamaron del trabajo y tuve que ir con urgencia. Me he pasado toda la tarde allí, trabajando en un tráiler. Llegué a casa hará una media hora, y fue cuando vi la carta…

Edward se tensó a su lado, apartando la mirada rápidamente y mordiéndose el labio. Bella notó como su corazón se aceleraba, aquella imagen de su perfil era demasiado atractiva, podría causarle hasta un desmayo.

—No entendía nada, yo… yo no pasaría de ti, Edward —le susurró, apretándole más la mano—. Soy así de inoportuna: pierdo el móvil y no estoy en casa cuando llamas… Parece que todo lo malo me pasa a la vez. No podía dejar que pensases esas cosas que escribiste, por lo que decidí venir a verte. Llamé un par de veces pero no abrías; no quería ni despertar a Seth ni dejarte toda la noche con tu dilema, por lo que usé las llaves que me dejaste. Espero que no te importe…

Edward la miró como nunca, taladrándola con sus profundos ojos verdes, haciéndola sentir la mujer más feliz del mundo, la más enamorada… “Un momento, Bella, ¿¿enamorada??”

—Gracias… —murmuró él. Tenía la voz ronca y las esmeraldas empezaban a humedecerse—. Y-yo… He sido un idiota…

—Edward, basta —dijo inmediatamente Bella—. Ha sido un malentendido. Mira, para entender la situación he pensado ¿qué-hubiese-hecho-yo-si-estuviese-en-su-lugar? Y la respuesta es... —se incorporó levemente, para poder contemplar mejor aquella droga que eran sus ojos— …que me habría vuelto loca. Por eso no tienes que dar explicaciones, entiendo a la perfección tu comportamiento.

Edward rió, algo más animado.

—Un perfecto acosador, eso es lo que soy… Ya te lo dije cuando te encontré en Starbucks, ¿recuerdas?

—Sí, no he podido dejar de pensar en eso. Primero lo de encontrarte ahí, después te mudas al mismo edificio y por último te pasas dos días persiguiéndome. Deberías pedirle cita a Jasper, ayuda a superar este tipo de patologías, te lo aseguro.

—Te estás pasando Swan… —masculló él, y en un rápido movimiento la atrajo más a su cuerpo, abrazándola—. ¿Sabes?, a mí me da que no te molesta mucho que te acosen…

La chica se rió mientras lo rodeaba con sus delgados brazos.

—Ay Eddie, si todos los acosadores fuesen tan monos como tú, no me importaría —dijo entre risas—. Ayer, mientras nos preparaban para la sesión de fotos, Rose y Alice me preguntaron qué tal la cena y eso. Pues bien, mencioné tu apellido y una de las maquilladoras pegó un chillido diciendo que iba al hospital sólo a verte.

—Qué miedo… —susurró él, conteniendo la risa—. ¿Y no te pusiste celosa, Bella?

Esta elevó la cabeza sólo para que le viese poner los ojos en blanco.

—Más quisieras, Cullen —dijo mientras escuchaba aquella melodiosa risa que tanto le gustaba—. No quiero que nos enfademos nunca —susurró de pronto, consiguiendo callar a su amigo.

—Ni yo —respondió él—. Verás Bella… Jamás he estado con nadie, y c-con eso no qu-quiero decir que estemos juntos ni nada —farfulló, más nervioso que nunca—. Lo que intento decir es que no sé cómo actuar después de lo que pasó aquella noche —Bella se tensó inmediatamente y él lo notó—. No, no me arrepiento para nada, me refiero a que yo… Bueno, a que yo no había besado a una chica antes.

Bella se incorporó de un golpe, sentándose para mirar fijamente a Edward.

—¿Qué has dicho?

—Pues eso… —Se sentó delante de ella y Bella notó su incomodidad.

—Es imposible… Es decir, es posible, pero sólo hay una explicación —Edward le levantó una ceja, en señal de que estaba esperando sus argumentos. Bella se aclaró la garganta—. Bueno, pues que seas tú el que no haya querido besar a nadie.

Edward soltó una carcajada mientras la arrastraba para que se tumbara de nuevo, esta vez sobre su pecho.

—Lo gracioso de todo es que tienes razón —comentó, acariciándole el cabello a la chica—. No sé Bella, ni estaba preparado ni conocía a nadie que mereciese la pena. Quizás si hubiese buscado habría terminado encontrando a alguien con quien me sintiese cómodo, pero no es justo. Es decir, cuando tienes una relación intentas dar tu mejor yo, y en esos momentos no me sentía el mejor Edward del mundo, ¿sabes?

El silencio llegó tras sus palabras. Bella estaba confundida, si Edward había tenido su primer beso con ella era porque realmente significaba algo en su vida, porque no solo era una vieja amiga con la que se había reencontrado… Quizás sus sentimientos iban más allá.

El corazón de Bella brincaba a un ritmo acelerado; todos sus sentidos estaban entumecidos por el eco que provocaban sus latidos en el interior de su cuerpo. Dejó que la fragancia de Edward la envolviese, no quería salir de su nube de felicidad nunca. Simplemente era como un sueño; estar con él, notar su respiración entrecortada, poder olerlo, sentirlo bajo ella, tener contacto con su piel… Se sentía capaz hasta de escribir canciones en ese momento; osiblemente un disco, o varios. Quién sabe, unas horas más con él y quizás publicase un libro. La cuestión es que Edward Cullen enturbiaba sus sentidos, pero también le daba lucidez y bienestar.

—¿Cómo lo haces? —le preguntó, en un susurro.

—¿Hacer el qué? —inquirió Edward, confuso.

—Hacer que todo sea tan fácil cuando se está a tu lado. Es decir, estamos aquí, tumbados y en silencio. Hay cosas de las que hablar, pero por muy importante que sean siempre están por detrás de esto, de estar cómodos. Y no físicamente, sino psicológicamente —explicó Bella en voz baja.

—¿Me estás diciendo que soy una especie de monje budista del Himalaya? —bromeó, entre risas.

—Acabas de pifiar este momento tan mágico, que lo sepas —bufó Bella mientras lo empujaba y se separaba de su pecho para recuperar su posición inicial, junto a él y cogiendo una de sus suaves manos de pianista.

—No te enfades, tonta —le sonrió él, consiguiendo dejarla aturdida por su belleza. “Bella, algún día se dará cuenta de que te gusta si no dejas de parecer subnormal delante suya…” le gritaba desesperadamente su conciencia—. Te he echado mucho de menos estos días, mi Bella… —susurró, acariciándole una mejilla. Ella solo pudo soltar un gemido nada atractivo, que hizo que Edward riese a carcajadas.

—Tenías las manos frías, imbécil… —murmuró ella, frunciendo el ceño y cruzando en silencio los dedos para que la creyese.

—Bella… De todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida, eres sin lugar a dudas la que peor miente —le cortó él, con una de sus sonrisas torcidas.

—Mentir no está bien, te lo recuerdo —comentó Bella.

—Créeme, es peor hacerlo tan mal —suspiró él, divertido.

—Oh, ¡perdóneme, señor del misterio y del engaño! ¿Vuelvo a pedirte un autógrafo, Edward? O mejor, ¡una foto firmada! —le pestañeó coquetamente, como había visto hacerle a Jessica Stanley a Mike durante años. Edward se carcajeó.

—Me tienes que dar unas clases de seducción. Por Dios Bella, ¿estabas intentando ponerte bizca, o te sale así de mal? —bromeó, intentando enfadar a la chica. Supo que lo había conseguido cuando recibió una mirada asesina de su parte.

—Prefiero ser natural, no necesito hacerle ojitos a nadie, ¿vale? —dijo enfadada, retirándole la mano y cruzando los brazos sobre el pecho.

Edward se incorporó y la observó embelesado, con la cabeza apoyada en una de sus manos.

—¿Qué? —quiso saber ella frunciendo el ceño, ya que seguía molesta.

Sonrió, le volvía loco verla así de cabreada.

—Que si me pusieses esos ojitos que dices, estoy completamente seguro de que me tendrías comiendo en la palma de tu mano —le susurró, acercando su cara a la de ella. Vio como abría desmesuradamente los ojos y bajaba los brazos rápidamente.

—Quizás no quiera tenerte ahí —murmuró nerviosa. Edward rió a escasos centímetros de su boca.

—O quizás ya lo esté —musitó, haciendo que se sonrojase en extremo, mientras acariciaba aquella pequeña nariz con la suya.

—Pues sal de ahí… —gimió ella. Edward se elevó, apoyando su peso en los codos para dirigirle una mirada confundida—. M-me refiero que lo mismo prefieres estar en otro sitio.

—Posiblemente sí —rió él, acercándose de nuevo, para acabar fundiéndose con ella en un suave beso que lo transportó de su cama a un paraíso paralelo en el que sólo había entrado dos veces antes.

Bella se retorció de puro placer bajo él; llevaba días esperando el sabor de sus labios y una vez volvió a degustarlo cayó en la cuenta de que su memoria no le había hecho justicia. Sentía la totalidad de su masculino cuerpo, aprisionándola contra las suaves sábanas y haciendo que perdiese la consciencia. Quería dejarse ir, evadirse, no pensar y disfrutar del momento, pero su mente no estaba por la labor.

Delineó sus finos labios con la punta de la lengua, aprovechando para respirar dificultosamente. Paseó las manos por su ancha espalda, que estaba levemente arqueada, notando su perfecta musculatura a cada centímetro que tocaba. Le levantó unos centímetros la camiseta que llevaba puesta necesitando tocar su piel desnuda.

El chico gimió cuando acarició la parte baja de su espalda y se apretó más contra ella, al mismo tiempo que besaba el cuello de Bella, embriagado por su olor a fresas. Quería experimentar, dejarse llevar por sensaciones y actos sobre los que había pensando una semana, pero era todo tan nuevo para él que se sentía abrumado.

Posó las manos sobre la cintura de Bella y el fuego que estaba en ese mismo momento en su estómago se avivó, pidiendo más. Notó las caricias incesables de Bella en su espalda y pensó en quitarse la camiseta para facilitarle el trabajo. Algo avergonzado se separó y tiró hacia arriba de ella, para después tirarla al suelo y volver a los labios de Bella, necesitándolos.

Ella se había quedado anonadada; la visión del tórax de Edward había sido como un paro cardíaco para ella. “Vamos, Bella, ya lo has visto sin camisa. Acuérdate, el día que acababa de salir de la ducha y las gotas de agua resbalaban por su perfecta piel… Bueno, mejor no te acuerdes Bella, a menos que quieras morir de una combustión espontánea…”.

Hundió los dedos en su cabello para atraerlo más hacia ella. Todo mínimo espacio que hubiese entre ambos era como una maldición. Colocó las piernas alrededor de la cintura de Edward, para conseguir quedar encima de él con un simple balanceo hacia la izquierda. Apartó el contacto entre los labios y vio como sus ojos pasaron de la sorpresa al deseo, por lo que satisfecha se pegó más a él, besando cada centímetro de piel que tenía por delante. Acalorada como estaba, se desabrochó la camisa, consiguiendo que Edward soltase gemidos por cada botón que soltaba, hecho que casi le hace perder la cabeza. Le estremecía el simple hecho de verlo andar, así que lo que sentía al oírlo gemir no tenía nombre.

Volvió a besarlo, con más pasión que nunca, recorriendo cada milímetro de su boca con la lengua, mordiendo sus apetecibles labios y sintiendo como se quemaba con el roce de sus pieles desnudas. Si había algo claro era que Edward Cullen era su perdición. Jamás había estado tan excitada; era como si fuese su primera vez, como si nunca hubiese visto o sentido la anatomía de un hombre. ¿Qué era Mike Newton en comparación con aquella belleza sobrehumana que tenía bajo su cuerpo?

No pudo evitar sonreír cuando notó las inexpertas manos de Edward ir torpemente hasta su pecho, como si fuese una expedición a un nuevo mundo jamás visto antes por el hombre. Había tanta dulzura en cada uno de los roces de él que la dejaba sin habla. Actuaba como si ella fuese un tesoro al que no quería dañar, un preciado bien al que cuidar. Bella sentía la imperiosa necesidad de algo más salvaje, le deseaba demasiado, pero sabía que Edward necesitaba ir algo más despacio, pisar sobre seguro, por lo que se adecuó a su ritmo.

Fueron desnudándose lentamente, alargando cada caricia minutos… o incluso horas. Ninguno tenía consciencia del tiempo. Era un dato más, unos simples números que no aportaban nada a la felicidad que estaban viviendo. No eran solo besos o roces, no se limitaba a un placer físico; iba más allá. Eran dos mentes unidas, trabajando arduamente para llegar al clímax, para conocer los secretos más íntimos de la contraria.

Cuando Bella fue consciente de su desnudez junto a la de Edward supo que su vida había cambiado. No concebía volver a estar así con otra persona que no fuese él, con su cuerpo que podría provocar desmayos masivos. Estaba tan perdida en las sensaciones que sacudían todo su cuerpo que no fue consciente del momento en el que la cogió con suavidad para tenderla de nuevo sobre la cama, colocándose encima de ella para penetrarla por primera vez, sin dejar de llenarla de besos. Aquello fue más de lo que podían soportar sus cuerpos, un placer inimaginable que los cogió totalmente por sorpresa.

Bella no podía aguantar más. A parte de que llevaban horas con una carga sexual no admitida para enfermos cardiacos, el sentir a Edward jadeando en su oído tampoco ayudaba mucho a alargarlo, por lo que clavó sus uñas con más fuerza en su espalda y se dejó ir justo en el momento en el que Edward gemía con más fuerza, sintiendo un alivio inmediato. Cuando el ritmo cesó, se separaron lentamente para tumbarse uno al lado del otro, con las manos entrelazadas.

Bella había estado en el paraíso, es más, lo había colonizado. No sabía cómo podía haber tenido tantas veces sexo y nunca sentir lo de hacía unos segundos. Llevaba años pensando que sabía lo que era un orgasmo, o simplemente sentir placer, pero por lo visto tenía definiciones defectuosas. O quizás lo experimentado con Edward no tuviese nombre. “¿Cómo voy a hacer yo para vivir sin “esto” cada día? ¿Tendré que emborracharle para ello? Nota mental: hacer beber a Edward constantemente… Espera, Bella por Dios, deja de pensar burradas, siéntete afortunada con haber estado...”.

No sabía qué hora era, por lo que miró distraídamente por la habitación en busca de un reloj. No pudo evitar soltar un chillido cuando vio el despertador“Dios mío, ¿¿son las TRES de la mañana?? ¡Pero si Mike no duraba ni veinte minutos! ¿¿Qué come este hombre?? Mejor dicho… ¿¿QUÉ es este hombre?? Nueva nota mental: preguntarle a Esme.”

Bella era consciente de que su mente le jugaría malas pasadas al tener el cuerpo tan exhausto. Era incapaz de luchar contra ella, por lo que decidió seguir con su verborrea mental, todo puras incoherencias mientras veía como Edward le dirigía una mirada que se debatía entre la vergüenza y la diversión.

—Bella, te sale humo de la cabeza —susurró, conteniendo la risa—. ¿Se puede saber qué piensas? ¿Por qué has gritado al ver el despertador?

—Son las tres —contestó ella, tapándose con las mantas y poniéndose de lado, para verlo mejor. Edward la imitó, pasándose una mano por el despeinado cabello.

—¿Y? Mañana me quedaré dormido en el trabajo, pero tampoco es para tanto —comentó.

—Hemos estado horas —dijo rápidamente, notando como su cara se enrojecía—. Ya sabes…

Edward levantó una ceja.

—¿Prefieres algo rápido? Lo siento, no lo sabía —se disculpó, poniéndose rojo también. Bella no pudo aguantar y soltó una carcajada.

—Lo que quiero decir es que no es normal aguantar tanto, Edward —murmuró, escondiendo la cara entre sus manos, aquella conversación no estaba siendo nada cómoda.

—Ah, entonces no es una queja —suspiró, aliviado. Después miró a la avergonzada Bella y sonrió, con ganas de bromear—. Tú tampoco has estado mal del todo. No a mi nivel, ya sabes, pero has peleado bien, campeona —añadió, revolviéndole el pelo. Bella lo miró indignada para después pegarle un golpe en el hombro.

—Pasa de mí, Cullen —farfulló, lanzándole una mirada envenenada.

—Vale. Cierra la puerta cuando salgas, por favor —dijo él, con los labios fuertemente apretados, intentando no soltar ninguna carcajada. Escuchó un bufido proveniente de Bella y no pudo contenerse más. Riendo con ganas la atrajo hacia él, abrazándola tiernamente—. Era una broma, tonta. Para relajar el ambiente.

Bella rió desde su posición, acurrucada contra su musculoso pecho.

—El ambiente está relajado, no necesitábamos tu sentido el humor —dijo mientras besaba la piel desnuda del chico.

—Si sigues haciendo eso que te las vas a tener que ver de nuevo conmigo —le susurró, acariciando su espalda, dibujando pequeños círculos. Como Bella no detenía sus besos no tuvo más remedio que hablar más serio—. Por favor, para. Mañana tengo que trabajar —gimoteó, intentando apartarla. Era su perdición, y ella lo sabía. Bella lo miró divertida, mientras se volvía a tumbar a su altura.

—Está bien, pero sólo porque no quiero que muera ningún niño por culpa de un médico que se pasó la noche en vela —explicó con una sonrisa. Después se estiró e hizo el intento de salir de la cama, pero los fuertes brazos de Edward impidieron todo movimiento—. ¿No querías dormir?

—Sí, pero contigo, si puede ser —murmuró en su oído, haciendo que se Bella estremeciese.

—Estás muy caprichoso hoy —comentó, acomodándose entre sus brazos.

Edward rió suavemente, estrechándola contra sí.

—Duerme bien, mi Bella…—murmuró, con una voz cargada de cansancio.

Sonrió. Estaba en un mundo de felicidad infinita… Iba a volver a dormir con él. Seguían desnudos y notaba cada parte de su anatomía, por lo que le costaba liberar su malvada mente de pensamientos incoherentes. Aunque se sentía exhausta era incapaz de cerrar los ojos. Estaba tan emocionada que le hubiese gustado librarse de la cárcel de los brazos de Edward para bailotear alrededor de la cama o soltar algún grito de adolescente hormonada, pero no podía.

Pasó lo que le parecieron horas sin conciliar el sueño, con los ojos muy abiertos para ver a través de la oscuridad. La respiración de Edward era pausada y rítmica; estaba dormido. No quería moverse para no despertarlo, por lo que se mantuvo inmóvil durante demasiado tiempo, limitándose a recordar lo que había pasado horas antes, con una sonrisa idiota en la cara. El tacto de Edward aún le parecía la sensación más placentera del mundo. Lo único que quería era que después de semanas, meses, o años siguiera provocando en ella lo mismo que la primera vez. Estaba disfrutando como una niña con una muñeca nueva, cuando sintió a Edward moverse.

—Bella… —murmuró. La chica aprovechó el momento para cambiar levemente de posición ya que empezaba a agarrotársele el cuerpo.

—¿Edward? —susurró. Esperó respuesta pacientemente, pero no se volvió a escuchar nada más.

Suspiró. Le hubiese encantado hablar con él, por lo menos así no se aburriría. Era consciente de que no iba a poder dormir más en toda la noche. Miró al hombre que tenía a su lado, admirando cada detalle de su perfecta anatomía. Estaba tan absorta en su belleza que no se dio cuenta de que se había incorporado levemente, para situar su cara sobre la del chico, cuya expresión era tranquila, con una media sonrisa. Bella no pudo evitar suspirar, con tan mala suerte el aire que expulsó fue directamente al rostro de Edward, el cual despertó sobresaltado.

—¿Bella? —gimió, frotándose los ojos. La chica volvió a tumbarse rápidamente, muerta de vergüenza—. ¿Qué haces mirándome fijamente a las cinco y media de la mañana? —preguntó cansado, aunque divertido.

—No podía dormir… —musitó la chica, escondiendo la cabeza entre los almohadones.

—¿Llevas todo el rato despierta? —quiso saber, acercándose a ella.

—Sí, estaba nerviosa… —susurró, sin querer mirarle a la cara. Escuchó su melodiosa risa y se sintió reconfortada al instante.

—¿Necesitas que te lea un cuento como a Seth? ¿O con una nana está bien? —bromeó.

—Pues mira, una nana no me vendría mal —sentenció ella, que poco a poco iba calmándose con la ayuda de la aterciopelada voz de su acompañante, llegando incluso a soltar algún que otro bostezo.

Edward empezó a tatarear una canción desconocida, pero no por ello menos bonita, al mismo tiempo que le acariciaba el pelo. Sintió como sus extremidades pesaban más y su cabeza dejaba de funcionar, hasta que finalmente cerró los parpados, sumiéndose en un profundo y merecido sueño.

.

A altas horas de la mañana Bella se desperezó. Sentía un enorme cansancio pero no podía seguir durmiendo. Con los ojos cerrados olisqueo la almohada sobre la que estaba, buscando el aroma de Edward. “Aprovecha que estas en su casa para robarle el bote de colonia, Bella” pensó inconscientemente mientras empezaba a incorporarse.

Miró alrededor; estaba sola y una luz blanquecina entraba por la gran ventana. Se levantó, algo mareada, y fue cuando se dio cuenta de que ya no estaba desnuda. Confundida repasó todos los detalles de la noche anterior, intentando recordar el momento en el que decidió ponerse una camiseta de Edward, que le llegaba por encima de las rodillas. “Mierda, me la ha puesto él esta mañana” pensó, avergonzada. No le había intimidado el hecho de desnudarse delante de él, pero que la viese mientras estaba inconsciente era otra cosa muy distinta.

Se puso rápidamente su ropa interior y los pantalones del pijama de Edward; después salió del cuarto y se dirigió al de Seth, sin saber si estaba en la casa o si se había ido a la guardería del hospital. Sonrió al encontrárselo tumbado en su cama, con un libro entre las manos y con una manta que le tapaba hasta la nariz, como si tuviese mucho frío.

—Buenos días, bonito —saludó, metiéndose con él en la cama—. Hace mucho que no te veo.

—Jo, Bella, te he echado de menos —murmuró, dejando el libro a un lado y acurrucándose en su hombro—. Han sido unos días horribles. Papá estaba triste y no sabía por qué, ¡y encima tú no estabas!

Bella besó su pequeña cabeza.

—No te preocupes cariño, estoy segura de que tu padre está ya mejor —comentó. “Y tanto que estará más feliz…” ironizó su sucia mente—. He estado trabajando mucho Seth, no he tenido tiempo para nada… Pero, ¿sabes qué? ¡Estoy trabajando con una película de dibujos animados! Aún no se ha estrenado, pero ya la he podido ver. En cuanto la echen en el cine pienso llevarte. Te va a encantar, ya verás.

A Seth se le iluminaron los ojos mientras le daba a Bella un abrazo rompe-costillas.

—¡Quiero ir ya, Bella! —exclamó, emocionado—. Hace semanas que no voy al cine, ¡pero es súper guay! Ojalá papá trabajase allí, ¡podría entrar siempre gratis!

Bella no pudo evitar reírse.

—Tengo una idea. ¿Por qué no vamos todas las semanas al cine? Los domingos, por ejemplo. Sería “el día de Seth y Bella”. ¿Qué te parece?

La cara del niño resplandecía, parecía como si le hubiesen dado la noticia más feliz de su vida.

—¿Y puede venir papá? —susurró, emocionado.

—Por supuesto, seguro que tiene tantas ganas como tú. Cuando llegue se lo preguntamos, ¿vale?

—¡Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! —chilló con todas sus ganas. Se levantó y empezó a botar en la cama, siendo una vez más un niño de cuatro años normal. Bella sonrió y lo acompañó en sus saltos, como si tuviese la misma edad. Acabaron acalorados y riendo como locos.

—Otra vez, Bella —decía el pequeño con los ojos llenos de lágrimas.

—No, Seth… vamos mejor a desayunar. Aunque con la hora que es sería mejor que preparásemos la comida…

Fueron juntos a la cocina, cantando a voz de grito la sintonía de una serie de dibujos animados de moda.

—Por cierto, Bella. ¿Cómo es que has dormido aquí hoy? Cuando me levanté para buscar a mi padre te vi en su cama —inquirió Seth, que estaba subido a un taburete para llegar a la encimera viendo como Bella preparaba unos filetes.

Se puso pálida, ¿qué se suponía que tenía que decir?

—Eh… Pues…

—¿Os estabais dando besos? Es que un niño de la guardería dice que sus padres se dan besos cuando están ahí. Qué asco —añadió, hablando para sí.

—¡N-no! —dijo rápidamente Bella. Seth le levantó una ceja, en una imitación perfecta de su padre—. Lo que pasa es que nos habíamos enfadado por una tontería, por lo que vine para pedirle perdón, y sin querer… ¡nos quedamos dormidos!

Seth pareció satisfecho, ya que no preguntó nada más. Bella consiguió que su corazón se desacelerase poco a poco; había salido airosa de una situación nada agradable. Miró como Seth le daba vueltas al contenido de una ensaladera que le había pasado hacía unos segundos. Simplemente era el niño más bonito que había visto en su vida.

—No sabía que fueses un experto cocinero —rió ella, besando su coronilla. El niño sonrió orgulloso de sí mismo; le gustaba hacer cosas de mayores.

Comieron en la cocina, charlando animadamente sobre los compañeros de la guardería de él.

—Y hay una niña pesadísima —suspiró, mientras bebía agua de su vaso—. Se pasa el día quitándome los colores y queriendo que hable con ella…

—¿Y qué hay de malo en el hecho de que quiera ser tu amiga, Seth? —preguntó Bella—. Seguro que es muy simpática.

El niño gimió y se llevó las manos a la cabeza, en una expresión muy cómica.

—Yo no quiero niñas, Bella, se pasan el día jugando a estupideces.

—Cariño, cuando seas mayor dirás todo lo contrario —rió ella—. Mira, cuando tenía unos pocos años más que tú ya era amiga de tu padre. Y no fue tan malo.

—Porque tú eres guay. Contigo se puede hablar, eres divertida. Pero las de mi edad son unas absolutas crías.

—Seth, es lo normal. Están en la edad de serlo —comentó ella, divertida—. Quién sabe… lo mismo conoces a una chica que te guste y cambias de opinión —Seth la miró horrorizado.

—¡No! —chilló—. ¡Jamás me gustará una niña!

Bella no podía parar de reír, le recordaba a conversaciones que habían tenido Emmett y Jasper más o menos a su edad.

—Bueno, vale, cambiemos de tema —sugirió, al ver como Seth apretaba los puños con fuerza, todavía indignado. Terminaron de comer y se dispusieron a recoger cuando el teléfono móvil de Bella sonó.

—¿Sí? —preguntó al descolgar.

—Bells, estamos trabajando en el tráiler. Te hemos esperado esta mañana pero no llegabas. Sé que todavía estas con los días libres, pero pensé que te pasarías… —la voz de Angela parecía avergonzada.

—Ang, no pasa nada, no me importa que me llames en mis vacaciones. Estáis hasta el cuello de trabajo y me he comportado como la peor jefa, lo siento… Verás, es que estoy cuidando del hijo de Edward y…

—¿¿Edward tiene un hijo?? —chilló Angela desde la otra línea. Bella suspiró; no iba a ponerse a contarle toda la historia con Seth delante, mirándola con ojos curiosos.

—Sí, ya te contaré… Bueno, eso, que estoy con Seth y se me había olvidado. ¿Os hago mucha falta?

—Bueno, supongo que nos podremos arreglar solos… —murmuró su amiga—. No te preocupes, ya nos repartiremos el trabajo.

—Ay, Angela, no me parece justo… —Bella miró al pequeño, que le sonrió tímidamente—. Oye, ¿crees que pasaría algo si fuese con él? Es un niño que da gusto estar a su lado, muy tranquilo y súper bueno —añadió, mientras le revoloteaba el pelo.

—¡Genial! No habrá ningún problema, estoy segura. Además, podemos ponerle la película, o dejarle algún ordenador —suspiró Angela, claramente aliviada—. Lo siento Bells, pero es que estamos muy agobiados…

—Ni lo menciones. En unos minutos estoy allí. Ahora nos vemos —Se despidió rápidamente y colgó. Clavó su mirada en el niño—. Seth, ¿qué te parecería venir a mi trabajo?

—Pues… —titubeó. No sabía si sería buena idea ir a un sitio con tanta gente desconocida.

—Oh, vamos, Seth… ¡Podrás ver la nueva película de la que te hablé antes! O dibujar, allí tenemos cientos de colores y papeles de todo tipo.

Cuando vio el brillo de sus ojos supo que el asunto estaba zanjado, por lo que sonrió, satisfecha. Cogió en brazos al pequeño y lo llevó a su habitación para vestirlo. Después fue a su propia casa para ponerse algo decente ya que en la empresa la imagen era muy importante.

Fueron andando ya que no llovía y era innecesario coger un taxi estando tan cerca la oficina. Iban cogidos de la mano, hablando animadamente de las cosas que veían por la calle. Bella era consciente de que varias con las que se cruzaron los miraron con ternura, y es que desde fuera parecían una madre y un hijo pasando un rato juntos. Sonrió, pensando que estaba empezando a querer al pequeño como si realmente lo fuese.

—Hala Bella, qué edificio tan grande —comentó cuando entraron en él, dirigiéndose inmediatamente al ascensor. La chica notó que todos sus compañeros tenían la vista fijada en ellos, sorprendidos ya que era normal encontrarse niños en una agencia de publicidad, por lo menos en esta.

—No sabía que tuvieses un niño tan guapo, Isabella —le dijo una chica del área de contabilidad que conocía de vista. Bella sonrió educadamente, no estaba dispuesta a darle explicaciones a nadie, y menos a desconocidos—. Os parecéis muchísimo —rió la mujer, dejando a Bella boquiabierta—. Sí hombre, los dos tímidos, con la misma expresión en la cara… Además del color del pelo, que es igual, aunque eso ya os lo habrán dicho muchas veces.

—Sí, infinidad de veces —murmuró, divertida. Vio como Seth la miraba con ojos emocionados, mientras apretaba con fuerza su mano. Le dirigió una sonrisa y lo empujó fuera del ascensor cuando llegaron a su planta. El niño miraba a todas partes, apreciando cada detalle y Bella tuvo que reconocerlo: tenía comportamientos parecidos a los de ella.

—¡Bella, menos mal que has llegado! —gritó Angela desde el pasillo, haciéndole señas con los brazos para que se acercase—. Oh, Dios mío… —susurró al ver a Seth, y rápidamente se puso de cuclillas, a su altura—. Es simplemente… ¡guapísimo! —añadió, mientras besaba su frente. Seth estaba paralizado.Sabía que aquella mujer probablemente sería buena, pero no estaba preparado para aquella demostración de cariño. Asustando gimió, abrazando una de las piernas de Bella.

—No pasa nada Angela, una amiga mía, tontito –dijo Bella, cogiéndolo en brazos—. También conoce a tu padre y a tus tíos; no te asustes, por favor —le pedía mientras lo abrazaba fuertemente. Angela parecía incómoda—. No te preocupes Ang; simplemente es tímido, verás como después de que le pongas la película te querrá para siempre.

Seth sacó su cabeza del cuello de Bella y miró a la otra chica curioso.

—¿Eres tú quien tiene los dibujitos? —preguntó dubitativo. Angela asintió, sonriente—. Perdona por no haberme presentado antes, soy Seth Cullen.

La chica lo miró sorprendida y giró la cabeza en dirección a Bella, que reía alegremente.

—Pues encantada, Seth. Yo soy Angela Weber. Espero de verdad que podamos ser amigos. Entonces qué, ¿vamos a poner la peli? —comentó, y segundos después entraron en la sala de edición, donde sus compañeros estaban ya trabajando en alguno de los ordenadores. Bella puso a Seth en uno de los que quedaban libres, dándole unos auriculares para que pudiese escucharla sin que nadie le molestase y desde ese momento fue como si el niño no estuviese allí. Bella y Angela lo miraron y se sonrieron, era adorable.

—Hola, Bella —saludó una voz demasiado conocida a sus espaldas. Se volvió para encararse con ni más ni menos que Mike.

—Hola Mike —respondió, mientras soltaba un largo suspiro. No había venido para aguantar a su ex novio.

—Veo que te has adaptado a la vida familiar de Cullen muy rápido —comentó sarcástico, mirándola con odio.

—Mike, no estoy para tustonterías. Aún estoy de vacaciones, he venido como un favor, así que deja de molestar —bufó ella mientras pasaba por su lado para ir al ordenador con el que estaba acostumbrada a trabajar. Mike la agarró por el codo con fuerza, consiguiendo que soltara un chillido de dolor—. ¿Qué se supone que haces, idiota? ¡Suéltame ahora mismo!

—No, no pienso soltarte hasta que no hablemos. Me pediste tiempo y te lo di, así que ahora me cuentas qué es lo que has pensado en todos estos días. ¿O es que has estado muy ocupada en la cama del doctor? —escupió, cargando sus palabras con un intenso resentimiento.

Bella no pudo más. Dejó de forcejear y le pegó una bofetada con la mano que tenía libre.

—¡Mike Newton, déjame YA! —gritó, llamando la atención de sus compañeros que estaban por la sala.

—¡¡Estás loca!! —dijo mientras se pasaba una mano por la mejilla.

—¡Eh tú, estúpido! ¡Suéltala ahora mismo”! —se escuchó decir cerca del suelo. Bella, asombrada, dirigió su vista hacia abajo y se encontró a un enfurecido Seth, con los puños cerrados y matando a Mike con la mirada—. ¿Qué pasa, estás sordo?

Este no podía salir de su asombro. Miró impresionado a aquella diminuta figura y soltó inmediatamente a Bella para después salir de la sala maldiciendo en voz baja. La chica corrió a abrazar a Seth, emocionada.

—Cariño, no tenías que haberte metido en esto… —susurró, acariciando su sedoso cabello. El niño la miró con ojos llorosos.

—Bella, no quiero que nadie te pegue. Duele mucho, y tú eres muy buena… —murmuró, y Bella fue consciente del esfuerzo que estaba haciendo para contener las lágrimas.

—Nadie me iba a hacer daño, Seth. Ni a ti. Jamás lo permitiré —le dijo al oído—. Tu padre, tus tíos, tus abuelos, yo… Todos vamos a estar siempre contigo; así que no te preocupes por nada, ¿vale? —Seth asintió, sorbiéndose la nariz—. Y ahora dime, ¿no vas a seguir viendo la película?

—¡Sí! Está muy interesante —comentó. Como siempre que salía el tema cine, conseguía olvidarse de todo lo demás.

Bella lo acompañó hasta donde estaba antes y no pudo evitar sentarse en el ordenador de al lado, incapaz de separarse de él.

Trabajó horas, eligiendo escenas con el Final Cut, asesorada por varios compañeros. Cuando por fin consiguió terminar una parte, decidió que era hora de irse. Seth llevaba un tiempo pintando, sin molestar. Pero no quería que se aburriese por lo que, despidiéndose de todos, salieron del edificio. Bella tenía un horrible dolor de cabeza por las horas que había estado concentrada delante de la pantalla.

Sabía que Edward seguía en el hospital, así que se dirigió a este para darle una sorpresa. Pensando en que quizás estaría bien invitar a los dos hombrecitos de su vida a cenar, se chocó con una inmensa mole de carne.

—¡Perdón! —se disculpó rápidamente.

—¿Bella? —preguntó una voz conocida—. ¡BELLA! —se vio en un abrazo demasiado eufórico por parte de un hombre de tez oscura y pelo negro.

—Jacob, m-me estas aplast-tando —chilló, mientras su amigo le depositaba sonoros besos en la cabeza. Puso los ojos en blanco; aquel era un comportamiento tan típico en él…

Justo cuando se iba a separar, miró por encima del hombro de su amigo y vio como un par de ojos esmeralda se posaban en ella. “Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda…” pensó, al darse cuenta de dos cosas: la primera, Jacob seguía sin alejarse de ella.

Y la segunda, y más importante… Edward parecía cada vez más furioso.

37 comentarios:

Anónimo dijo...

esta genial deverdad me has dejado picada espero pronto que lo publique porfa

beeh dijo...

me ha encantado de verdad,,
stoy esperando el siguiente kon ansias en serio me encanto..
publiken pronto!!jajaj

Quinuy dijo...

no me canso de decirlo... GENIAL!!!!! jajajajaja... por fin stuvieron juntos:D:D:D:D... ahh q emocion como termino el capitulo... muero x el siguiente!!!!

diganle a Laura q es bueniiiisima scribiendo... amo su historia :D:D:D

Andrea=p ♥team Edward !!! dijo...

pobrecillo Edward espero ke no piense cosas raras ...como parte de Team Edward tengo ke decir:
...Jacob!¬¬ siempre por enmedio¬¬ ke rabia de tio xdxd
bueno sin complicaciones no seria tan interesante =)

rosalie salvatore dijo...

me encanto este capitulo!!! lastima el final ese jacob siempre metido en todo :@

ILi dijo...

Me encanta!!! Me enganché ayer y me lo he leido todo varias veces!!!! Mañana más??? Jeje

un bessoo

Anónimo dijo...

OMG!!
Jacob en la historia!
es q la sorpresa e intriga no acaba!
y quiero leer el proximo!
toca esperar obligatoriamente hasta el viernes? :S
GeMe.TeFi!

Anónimo dijo...

en primer lugas bss laura
en segundo que fuerte la historia

Anónimo dijo...

como dicen las divinas Oh My God

patri dijo...

edward que te empastan la bujia

Alice... dijo...

OMG!
NOOO!
Ame a Seth cuando defendio a Bella del pelotudo de mike!
Lo amee.
OMG!Jacooob?
Mi jacooob?
DIOS SANTO!
que emocionante!
Feliiiz!
FEliiiz!
Besos Laura!
GENIA LA HISTORIA

Anónimo dijo...

otro cap
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otro cap
otro cap
otro cap
jajaajajaja
creo q quiero otro capitulo

Bella Swan/ Claire dijo...

jaja Xd que fuerte XD chicas mias respiren y comanse las uñas mientras por que el capi ya esta hasta el viernes XD

Anónimo dijo...

quiero decir que soy española y tengo q esperar minimo las 12 de la noche para leer nuevo capitulo ahora son la 1 de la madrugada y estoy ataca ya
bss para todos y estoy con todas esto esta emocionante
bss

diana dijo...

hayaahay ahay nooooooooooooooooooooo mo quiero otro cap como dice el anonimo porfa porfa esto esta mas q lindo super guay como dice seth jajaja besitossssssssss

Dioce dijo...

waoohh!! no lo puedo creer!! este capi esta super recontra buenisimoo!!!
qe bueno qe solo falta un dia para el viernes!!
me muero de la emocion por ver el proximo capi!!
Laura te recontra felicito es totalmnte genial! besos!!

Alesshiithaa dijo...

ay x favor esto esta pero mas k buenisimo ia no aguanto mas para leer el prox capitulo solo falta un dia pero kreo k se me va hacer eterno y laura eres la mejor tus historias son mas k increibles te refelicito!!!! gracias x darme esta enorme alegria k siento al leerlas bueno solo espero k el dia se me pase lo mas rapido o si no no se k voy hacer, xau y mxas felicitaciones!!!

Anónimo dijo...

me encanto el capitulo!! ♥♥♥ pero como siempre tiene que llegar jacob y arruinarlo todo :P

paula dijo...

noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo..!!!!!

oh por dios..aparecio jacob, y yo cuando leia la historia anterior, pensaba q estaria buenisimo q el apareciera, y mira como si me hubieran leido el pensamiento aparece en estaa..!!!

ay por favorr..!!! q capitulo amigaa..
la verdad te re pasasteee, la parte donde ellos estan juntos, donde seth defiende a bella..

ay no ha sido de lo mejor, estoy super emocionadaaa..!!!
soy 100% team jacob asiq por favor,m no lo critiquen como la persona q comento antes q yo, el nunca arruina nada, solo pone las cosas mas interesantes..!!!
asiq porfa, respeto por los demass..!!!

de todas formas, te pasate con el capi..
te mando besos enormes..!!!

pekemoza_17 dijo...

Olaaa
aii gracias por todos los capitulos estan super wow!!!
enserio aora no puedo dejar de leer
lo mejor es k leer me trankiliza
y balla k lo necesito mil gracias
enserio
besos y abrasos bye...

Anónimo dijo...

muy bueno el capitulo :) no me gusto cuando apareció jacob la historia estaba mejor sin el, aunque yo sabia que en un momento tenia que aparecer para interponerse en el medio :P

Aclaro no quiero ofender a nadie es solo mi opinión!

Anónimo dijo...

ohhhhhhhh no ya apareció jacob, que bien.... :P

no se ofendan soy team edward y no me gusta jacob bueno tal vez un poco si jejeje, no me peguen por lo que voy a decir pero nooooooo saquen a jacob!!!

:) solo defiendo mis ideales porfa no me critiquen

Anónimo dijo...

siii por fin aparecio jake!!! ♥♥♥ lo amo! Team jacob

Anónimo dijo...

creo que soy la primera en decir que soy team suiza asi que esta buen que esten los dos
bss

Anónimo dijo...

quiero otro capitulo no puedo aguantar hasta el viernes quiero saber ya que hara edward

duff dijo...

ya hay 25 comentarios no potrias subir otro capitulo
bss

Anónimo dijo...

queremos mas capitulos

divina dijo...

quien quiere mas capitulos?
yooooooooooooooo
esta muy buena la historia
y ahora q esta jacob se anima mas
jajajajajaja

Anónimo dijo...

stoy esperando el siguiente kon ansias en serio me encanto

solange dijo...

que hara edward
se enfadara con bella
no creo ella no tiene culpa que jacob se abrace de esa manera jajajaja
me lo imagino to furioso
jajajaja
bueno este es ya el mensaje nº 30
hacer si pones otro capitulo antes del viernes
bss

Anónimo dijo...

Ufff!!! jiji venga!!! Edward♥♥♥♥♥♥always!!!!!!!
TEAM EDWARD♥ ESKE NO HAY NADIE MAS PERFECTO!!! capi oy????....creo q esto ...no estamos abusando un pokito??? me sabe mal pedirlo...pero seria genial!!!!=) besazos chicas!!!

Anónimo dijo...

que risa cuando le decian a bella que se parecian seth y ella como si fueran madre e hijo
jajajajajaa
y cuando la defendio de mike jejejeje
que fuerte

Anónimo dijo...

oleeeeeeeeeeeeeeee seth por defender a bella
jajajaja que bueno

Javiera Cornejo dijo...

JACOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOB!!!! ♥♥♥♥♥♥♥♥♥
♥.♥ LO AMOOOOOO!! pero n este fic no pude ser su amor, xq son humanos no pude haber una renesme q componga su corazon despues de q Bella lo rompa *n*
T___T no kiero q sufra!! ojala se enamore de otra y aparte tampoko kiero q sufra Edward pero para saberlo necesito mas capitulos!! pporfa suban otra e estado como una loca leyendo los ultimos esta mejor q nunca la historia!! :D
felicitaciones a la creadora ;)
keremos mas!! jiji kisas aparesca renesme ya grande sin ser hija de bella ^^ ajajajja
besos!!
sigan asi ;D

Anónimo dijo...

noooooooooooo jacob no, va a arruinar toda la historia estábamos mejor sin el!!!!

alba dijo...

jacob nunca arruina nada solo pones las cosas interesantes jajajaja

ESPAÑOLA dijo...

HOLA SOY DE ESPAÑA Y YA ESTOY DESEANDO DE VER EL CAPITULO DE HOY JAJAJA
ESTOY ENGANCHADA A LA HISTORIA QUE BONITA
BUENO UN BESO PARA LA QUE LO ESCRIBER Y LA QUE LO PUBLICA
BUENO A TODOS Y TODAS UN BESO MUY FUERTE Y QUE SEPASIS QUE RECOMIENDO ESTA PAG PORQUE MOLA MUCHO