lunes, 1 de marzo de 2010

LLC. Capitulo 22: Un pequeño Regalo

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UN PEQUEÑO REGALO

Guié a una Bella en pijama y soltando risitas al piso de abajo y al salón. Mi estómago estaba haciendo piruetas por los nervios de su reacción a este regalo.

Bella había decidido quedarse a dormir otra vez una vez que acabamos de adornar el árbol. No podía estar más contento por eso. No quería nada más que tenerla entre mis brazos.

Me acerqué al árbol de Navidad y cogí su regalo. Me estiré cerca del árbol y la puse a mi lado. Se puso boca abajo, mirando la caja que había puesto delante de ella.

"Por favor ábrela," susurré, acariciándole el pelo.

"No puedo creer que me hayas comprado regalos. Eso es plural, Edward," me regañó. La sonrisita que tenía en los labios me dejaba saber que estaba bromeando.

"Bella, estaba bajo la impresión de que estábamos de acuerdo en que me perdonarías las sorpresas ya que es Navidad."

"Sí, ¡pero no tengo que ponértelo fácil, Tutor-boy!" se inclinó y me besó la punta de la nariz.

Empujé la caja hacia ella. "Ábrela."

Bella sonrió y en ese momento, con las suaves luces alumbrándole su sedoso pelo, me quedé sin respiración. Era totalmente preciosa y estaba más angelical que nunca.

Con cuidado quitó el papel de regalo, intentando prolongar el suspense y evitar la sorpresa. Me reí suavemente de ella. Sonrió con malicia, pero continuó con su lento ritmo. Cuando acabó con el papel, empezó a abrir la caja. Finalmente la abrió y soltó un grito ahogado.

"¡Edward!" gritó. "¡Me has comprado un móvil!"

Respiré, ni siquiera me había dado cuenta de que estaba conteniendo la respiración. ¡Le gustaba! Le había comprado un Motorola KRZR en azul, uno de sus colores favoritos. Bella me abrazó fuertemente y me besó en la mejilla. Su cara se puso seria de repente y frunció un poco el ceño. (a.n: si queréis saber que móvil es, buscad en Google, en imágenes, Motorola KRZR, de los primeros que salen uno es azul, tengo que decirlo, Edward tiene buen gusto, el móvil es chulísimo.)

"Edward, no puedo quedármelo. Con los que cuesta la universidad, no puedo permitirme un móvil."

"Yo lo pago. Vas a compartir mi plan conmigo."

"Pero yo no necesito un móvil y no quiero que lo pagues indefinidamente."

"Sí que necesitas un móvil," insistí, moviéndonos para que estuviera tumbada encima de mí. "Trabajas hasta tarde tres noches a la semana y conduces un camión muy viejo. Además, esto me facilita oír tu preciosa voz cada vez que quiera. Sin mencionar que si planeas ser la mejor amiga de mi hermana, puede que necesites un rescate ocasional. ¿Cómo sabría que tengo que salvarte si no puedes ponerte en contacto conmigo?"

Bella me sonrió alegremente. "¿Tiene cámara?"

"Por supuesto."

Bella sonrió ampliamente y abrió el teléfono. Aprendió a usar el menú y la cámara rápidamente. "¡Sonríe, Tutor-boy!"

Hice lo que me pedía y escuché el pitido cuando me hizo la foto. Me sonrió y me la enseñó. "Bella, esa es probablemente la foto en la que peor he salido," dije, poniendo los ojos en blanco. Mi pelo estaba fatal y tenía una sonrisa idiota en la cara. Tendría que intentar que borrara esa foto antes de que mi hermana la viera.

"Tú no puedes salir mal en una foto," dijo, sonriéndome. Jugó un poco más con su móvil. "¡Ya has puesto los números de todo el mundo por mí!" gritó.

"Todo parte de mi complot para convencerte de que te lo quedaras sin montar un escándalo," dije, acercándomela para poder besarle el cuello. Sonreí contra su piel, satisfecho con mi victoria. Le gustaba el móvil y se lo iba a quedar.

"Es tan guay, Tutor-boy. Me encanta."

Extendí la mano y cogí su móvil. Me alegraba que le gustase, pero quería su atención para mí. "Te quiero, Bella."

Levantó una ceja, sonriéndome un poco. Me incliné y capturé sus suaves labios con los míos. Me devolvió el beso con entusiasmo, pasando sus dedos por mi pelo. Decidí averiguar si me dejaría intensificar el beso. Rocé con la lengua su labio inferior. Suspiró y separó los labios. Cautelosamente rocé mi lengua con la suya, preparado para parar si no le gustaba. Gimió suavemente y sentí como si una corriente eléctrica me recorriera el cuerpo. Conseguía afectarme de una manera... ¿sentía ella lo mismo? Demasiado pronto, tuve que separarme para que pudiéramos recuperar la respiración.

Bella me estaba mirando fijamente a los ojos, acariciándome las mejillas con las manos. "¡Tienes un examen final mañana, Mister! Necesitamos acostarte."

"Sólo si me prometes quedarte conmigo."

"Edward, puedo decir honradamente que no hay otro sitio en el que preferiría estar."

Sonreí y la vi levantarse. Me extendió una mano. Sabía que era imposible que ella me levantara, pero la dejé pretender.

Bella se subió en la cama. Se giró para mirarme y su sonrisa era radiante. Fui corriendo hasta su lado y la besé otra vez. Esta vez ella me abrió la boca, acariciándome suavemente la lengua con la suya. La apreté más contra mí, sabiendo que pronto se separaría para respirar.

"Edward," suspiro. Mi nombre nunca había sonado mejor.

Se metió debajo de las mantas y me indicó con un dedo que la siguiera. Obedecí gustosamente. La sujeté contra mí con un brazo, dejando besos por su cara y cuello. De repente, sentí su cálida mano contra mi estómago y dejé de respirar. No quería que nos dejásemos llevar. Quería que nos tomásemos las cosas con calma. Bella se merecía mucho más que una relación rápida, especialmente en relación a las partes físicas.

Había sentido mi reticencia y había quitado la mano. "Lo siento."

"No, no lo sientas. Es sólo que... quiero que nos tomemos las cosas con calma y estar muy seguros de lo que queremos."

"Yo no quiero hacer eso todavía. Al menos no todo. Además, deberíamos dormir, Tutor-boy. Tienes un examen muy importante mañana. ¡La gran presentación de tu composición súper secreta!" Levantó y bajó las cejas y me reí.

La besé una vez más antes de que apoyara su cabeza contra mi pecho, quedándose dormida casi al instante. Sujetarla de esta manera me hacía sentir completo y contento. No había ningún otro sitio del mundo en el que preferiría estar. Esperé para oírla hablar. No tardó mucho en empezar.

"Em, tienes que pedírselo. Quiero una hermana. Cómprale un anillo bonito, ¿vale?"

Me reí en voz baja. Obviamente había aceptado a Rose completamente.

"¡No, Alice! No más compras. Ya has hecho que se me caiga uno de los pies."

Tuve que taparme la boca para no reírme. Su pequeño cuerpo botaba en la cama mientras yo temblaba fuertemente por intentar contenerme. Y mi hermana creía que conseguiría que a Bella le gustasen las compras. Si sólo supiera con cuanta frecuenta Bella soñaba que se le caían los pies...

"Edward... te quiero." Suspiró y se apretó más contra mí.

Mi corazón dejó de latir con sus palabras. Pensé en lo preocupado que había estado esta mañana porque no sintiera lo mismo que yo. Era obvio por su tono de voz que sí que sentía lo mismo. ¿Cómo podía tener tanta suerte? Cuando pasaron varios minutos y se mantuvo en silencio, cerré los ojos y me quedé dormido.

Me desperté con mi teléfono sonando. Me bajé de la cama rápidamente, intentando no hacer ruido para no despertar a Bella. Encontré mis vaqueros tirados debajo de la cama. Los cogí y rápidamente saqué mi móvil. Lo abrí y dije, "¿Sí?"

"Te mueves tremendamente rápido para ser tan temprano, Tutor-boy."

Me puse de rodillas y miré hacia la cama. Bella estaba sentada en el medio, sujetando su nuevo móvil junto a su oído. Sonrió y me saludó moviendo los dedos. Cerré mi teléfono y me di golpecitos con él en la barbilla, repasando mis opciones de venganza.

"Bella, Bella, Bella."

"Yo haría eso con tu nombre, pero tiene ese molesto final que no fluye bien," dijo con una perversa sonrisa.

Me subí de un salto en la cama, poniéndola debajo de mí. Le gruñí de broma y soltó risitas mientras intentaba escapar. Mis manos fueron hasta sus muñecas y la atrapé contra la cama. Me incliné y la besé con toda la pasión que sentía por ella. Me lo devolvió con fuerza.

Sonreí contra sus labios. "Buenos días, preciosa." Le solté las manos y me quedé sobre ella, apoyándome en los codos.

"Buenos días, Edward," suspiró, frotándome la mejilla con la mano. "¿Has disfrutado la llamada?"

"Mientras después pueda besarte, puedes despertarme como quieras."

"¡Tentador! Pero ahora mismo, necesitas ducharte. Tienes un examen muy importante hoy."

"¿Estarás aquí cuando llegue a casa?"

"¡No, tonto! Es martes. Tengo dos trabajos a los que presentarme. Pero puedes hacerme una visita o llamar." Sacudió su nuevo teléfono. "Después del trabajo, iré a recoger mis cosas para pasar las vacaciones contigo y con tu familia. Esme parece especialmente emocionada por asignar las habitaciones de invitados."

"No vas a quedarte en una habitación de invitados," dije, besándole el cuello. "Te vas a quedar conmigo. Ya hemos estado suficiente tiempo separados por la universidad y el trabajo y te quiero en mis brazos cada segundo posible."

Me rodeó el cuello con los brazos y me besó la mandíbula. "Siempre sabes lo que decir para hacer que una chica se sienta amada. Te quiero, Edward."

"Te quiero, Bella."

Me empujó suavemente y dijo, "¡Ahora muévete, Mister! No quiero ser la razón por la que llegas tarde a tu examen."

La besé rápidamente y me dirigí al cuarto de baño. Abrí el grifo, tirando mi ropa en un rincón. Me metí debajo del chorro y suspiré. Me encantaban las duchas. Nada más podía aliviarme la tensión del cuerpo tan rápido. Excepto cuando Bella me tocaba, me recordé a mi mismo. Un toque de su mano sobre mi piel y me sentía infinitamente más tranquilo. Me pregunté una vez más como podía afectarme tanto.

Acabé y salí de la ducha. Me puse una toalla, y entré en mi cuarto. Mi entrada fue recibida con un fuerte silbido que sabía que pertenecía a mi hermana. Me ardían las mejillas y me giré para ver a Bella sentada en la cama. Debería volver a comprobar el pestillo de mi puerta.

"Vas a tener que acostumbrarte a tener una chica en tu habitación," Alice se rió por lo bajo.

"Deberíamos irnos y dejarle que se vista," dijo Bella, empujando a mi hermana.

"Gracias," suspiré, contento de que Bella no estuviera interesada en avergonzarme. No podía decir lo mismo de mi hermana.

Las chicas se fueron y pasé a vestirme. Decidí vestirme de forma informal, esperando que ayudara a mis nervios. Me las había arreglado para que mis notas fueran bajando durante el semestre, pero sabía que mis anteriores composiciones no eran tan buenas.

Mi composición para hoy no era nada más que una nana, pero la había escrito para Bella y quería desesperadamente que fuera buena. Si hoy era bien recibida, quizás la tocaría para ella. Parecía que le había gustado cuando se la tarareé.

Sacudí la cabeza para aclararme los pensamientos. Me puse unos vaqueros y una camiseta negra con unas zapatillas de deporte. Bajé corriendo las escaleras, mirando nerviosamente el reloj.

Alice tenía mi chaqueta en una mano y una barrita de cereales en la otra. Sonreí a su intento de disculparse por haberme hecho pasar vergüenza. La besé en la mejilla mientras cogía las cosas. "Eres genial, Ali."

"Lo sé," se rió por lo bajo.

Bella estaba esperándome en la puerta. Me abrazó fuertemente.

Me incliné y le susurré al oído, "Ten el móvil contigo por si necesitas ser rescatada de Alice. Tendrás que recordarle que tienes que trabajar."

Bella soltó una risita contra mi cuello y fue una sensación asombrosa. Me hizo querer quedarme en casa con ella y pasar el día besándola. Levantó la cabeza y la besé rápidamente, pero con cariño.

"Tengo que irme, preciosa. Te veré más tarde."

"Buena suerte, Edward," dijo Bella mientras me soltaba. "¡Sé que lo harás genial!"

La besé en la mejilla y salí corriendo por la puerta, antes de que pudiera cambiar de opinión. Me metí en el Volvo y aceleré por la calle. Tenía tiempo de sobra para llegar a la universidad, pero esperara poder practicar un poco antes del examen.

Mi móvil empezó a sonar e intenté sacarlo del bolsillo. Finalmente lo conseguí y lo abrí. "¿Sí?"

"¿Cómo te va, Tutor-boy?"

"Bella. Veo que estás disfrutando tu nuevo móvil."

"Me viene bien. Especialmente cuando el chico tan mono con el que estoy saliendo sale corriendo y se le olvida decirme que me quiere."

"¡Bella, lo siento!" ¡Era un idiota! ¿Cómo podía haber olvidado eso?

La melódica risa de Bella salió del teléfono. "Estás concentrado, Edward. No pasa nada. No me ha molestado."

"Sí que te quiero, Bella."

"Lo sé. Yo también te quiero. ¡Acaba con ellos, Tutor-boy!"

"Adiós, Bella."

Cerré el móvil y sonreí tontamente. Bella me hacía sentir como el hombre con más suerte del mundo. Y sabía que tenía que serlo. ¿Cómo podía no serlo? No todos los días un ángel se enamora de ti.

Estaba contento de que le gustase tanto su primer regalo. Me daba esperanzas de que aceptaría los otros gustosamente. Mi mente empezó a tener pensamientos de tenerla conmigo mañana y el día de Navidad sin interrupciones. Haría todo lo que pudiera para hacer que estas vacaciones fueran memorables para ella.

Mi mente volvió al examen de hoy. Mi composición original sería representada delante de toda la clase. Mi nota estaría basada en parte en su reacción, pero mi profesor tendría la decisión final.

Me alegraba que Bella y yo fuéramos a universidades diferentes. Estaría demasiado nervioso para tocar si ella estuviera en la misma habitación. Sacudí la cabeza y me reí. Esa morenita hacía que tuviera mariposas y me encantaba cada momento de eso. Me había enamorado de ella rápidamente y tenía suerte de que sintiera lo mismo.

3 comentarios:

adrix dijo...

la verdad es k por mucho k a una mujer no le gusten los regalos no se le puede decir k no a edward verdad?? jeje y si eso ase k lo recuerdes aun mas pues mejor
besos sky
los capis son fabulosos

diana dijo...

me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
no puede ser q sea tan amorosoooooooooooooooo por diossssssssss me fssinaaaaaaaaa

pekemoza_17 dijo...

Olaaaa aii muxas gracias
por todos los capitulos
la neta k ni yo e tenido time para
leerlos pero me encanta asi no espero tanto para leer varios de una sola vez
me encantaron gracias enserioooo
espero el proximo :D
cuidense y suerte espero
que ya no anden tan ocupadas bye....

besos :D