jueves, 13 de enero de 2011

Segunda Oportunidad

Sumary:
Bella se ofreció como su amante por vengarse del que fuera su prometido, se quedo a su lado porque lo amaba, se casó con él porque era eso mejor que nada. Se marcho cuando la echo de su lado…

Edward la acepto como su amante porque soñaba con desnudarla, no porque le amara, él ni siquiera creía en eso, ya no. La hizo su esposa porque necesitaba una… supo que el amor estaba en él cuando la echo.

Cuándo el amor no es un requisito ¿Servirá de algo?

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Capitulo 9.- La boda

Bella pvo


El día llego, por fin, la noche anterior apenas dormí de los nervios, en unas horas estaría entregando mi vida al hombre que amaba más que a nada en el mundo y que no me amaba ni siquiera un poquito. Pero bueno, era el precio a pagar por estar con él.

-Bella estas preciosa, cariño, serás la princesa más hermosa que haya en este reinado- me decía Rosalie.

-Bella te ves maravillosa, felicidades- me decía un Alice enorme. Apenas se movía.

-gracias, estoy muy nerviosa, creo que me desvaneceré en cualquier momento-

-no lo hagas, se verá muy mal en la prensa-

-Rosalie no seas tonta, es un decir- agregue riéndome.

-Princesa es hora, esta hermosa- Billy como siempre amable y paternal.

-Billy ¿Quién va a entregarme?-

-el Rey en persona Princesa-

-maravilloso, espero no vomitar-

-¿se encuentra enferma Princesa?-

-no, Billy pero los nervios son demasiados ¿conoces algún método o algo que me ayude?-

-sí, solo concéntrese en un paso a la vez y después en las palabras del obispo, estará muy bien-
-Gracias Billy, siempre tan lindo, me recuerdas a mi padre…-

-es un honor servirle Princesa- dijo el hombre con los ojos húmedos, lo abrace fuertemente.

-es hora Bella, debemos salir- agrego Rosalie

Camine por el pasillo de mi recamara hasta la puerta principal, la limusina real estaba esperándome, adentro estaba el Rey, subí y cerraron detrás de mí, el vehículo avanzo despacio mientras el pueblo nos saludaba al pasar.

-hay mucha gente en las calles- comente

-sí, es fiesta nacional, la primera vez que Edward se caso, lo hizo en Londres y no nos dejo celebrarlo-

-¿Edward estuvo casado antes?- pregunte sin entender nada.

-lamento tener que ser yo quien te lo diga y precisamente el día de tu boda, debí imaginar que no lo haría él. Hace cinco años, conoció a Annie, se enamoro como loco, se caso aun cuando se lo prohibí, la trajo al palacio. Trataron de tener un hijo por un año completo, pero Edward viajaba constantemente, la chica perdió tres bebes en los primeros meses de gestación, en algún momento eso los distanció al punto que la chica dejo de estar con Edward y luego sin más termino suicidándose, lo peor fue saber que estaba embarazada, eso acabo con mi hijo, su matrimonio duro solo dos años-

-no lo sabía, él jamás menciono nada…-

-y no lo hará, por favor si deseas llevar tu matrimonio en paz, no le dejes saber que te has enterado, te lo digo porque espero tú puedas devolverle la vida, la alegría, la fe en el amor-

-tratare Rey, pero me temo que pide demasiado ¿le es suficiente una mujer que ama con todo a su hijo y que espera pronto darle nietos?- susurre tomando su mano.

- es más de lo que podría pedir, gracias-

Llegamos por fin a la catedral, mi cabeza seguía pensando en las palabras del Rey.

La música sonó, la gente se puso de pie, apenas me fije en la decoración, recordé las palabras de Billy, un paso a la vez, caminamos despacio a lo largo del pasillo central, la alfombra roja tenia grabados en hilo dorado, levante la mirada y ahí junto al altar estaba Edward, vestido con traje negro, su pecho era atravesado con una réplica de la bandera y el escudo del país, decir que se veía bien era poco, se veía completamente fuera de este mundo, era mi príncipe, literalmente.

Supe en ese momento que ser su esposa y la madre de sus hijos no sería suficiente, necesitaba su amor, su corazón… nunca lo conseguiría, Edward había enterrado su capacidad de amar con su primera esposa. Su primera esposa. Esa revelación hizo que me detuviera por completo muy cerca de llegar a donde él estaba. El Rey me miro por un momento, Edward me miro, todos lo hicieron.

-¿estás bien hija?- me pregunto el hombre a mi lado, mi Rey en unos minutos. Lo mire no muy segura de que responder.

-Sí, solo pise el vestido, es muy difícil caminar con él, creo no lo usare de nuevo- mentí en forma de broma, se rio discretamente.

La expresión de Edward se suavizó al ver a su padre reír. Sus ojos verdes me traspasaban. Quise correr en la dirección contraria, pero eso sería un insulto para el Rey en primer lugar y una humillación para Edward, no podía hacer eso, Él ya había pasado por mucho.

Al llegar a donde estaba me tomo de la mano, sonriendo sin que llegara a sus ojos, no parecía estar muy contento. Quizá pensaba en ella, en su primera esposa. Una aguja del tamaño de una espada clavada en medio de mi alma habría dolido menos que ese pensamiento.

-Bella ¿estás bien?- pregunto en un susurro.

-sí, solo un poco nerviosa, ya quiero que termine- dije sin poder sonreír.

-Hermanos, amigos, familia Real, estamos reunidos aquí para……- mirando al oficiante me perdí

Una hora después la ceremonia termino, incluyendo los ritos propios del país.

-les presento a Edward e Isabella Cullen, Príncipe y Princesa al Trono, larga vida a los príncipes- exclamo el obispo en cuanto nos declaro marido y mujer.

Estaba hecho, era oficialmente su esposa por todas las leyes, las civiles, las eclesiásticas y las del país. No me sentía tan feliz como debería.

-Edward… no me siento bien…- dije antes de apoyarme en él.

Me abrazo fuertemente sosteniendo mi peso, nadie pareció darse cuenta, nadie más que Emmet quien rápidamente se acerco a abrazarme, bueno sostenerme, sería mejor descripción.

-llévala a la abadía de la catedral, para que se recupere, yo me encargo de la prensa, es más, váyanse de una vez, no creo que Bella aguante la recepción de afuera. Yo me encargo de todo - escuche a Rosalie instruir a mi esposo.

Esposo. Me sentí peor.

-bien, vamos Bella, ¿puedes caminar?- susurro mientras nos abrazaban los miembros de la familia, todos trataban de hacer que no se notara la situación.

-sí, creo que sí, pero no me sueltes- pedí aferrándome a su cintura.

Caminamos despacio hasta la parte de atrás, apenas salimos de la catedral, me levanto metiéndome en la limusina.

-Bella ¿Qué te pasa?- pregunto asustado.

-solo me siento un poco mareada, no desayune, los nervios no me dejaron, solo necesito descansar-

-bien, si es solo eso, podemos entrar por la cocina y cuando hayas comido algo pasar a la recepción-

-¿No podemos saltarnos esa parte e irnos directamente de viaje? ¿Por favor?- suplique sabiendo que no sería capaz de escuchar los comentarios comparativos, en la fiesta del compromiso había escuchado el nombre de su primera esposa pero no sabía quién era, ahora sí y no lo soportaría.

-¿no quieres celebrar tu boda?- me pregunto.

-ambos sabemos que es solo protocolo, no hay mucho que celebrar- dije con mas amargura de la que me habría gustado.

-Lo siento, debemos hacer acto de presencia pero solo será un rato, lo menos que se pueda si no estás a gusto- dijo sin emoción.

-bien, si no queda de otra-

-Bella ¿Qué pasa? No estabas así ayer, ¿te arrepentiste tan rápido?-

-no, pero me habría gustado saber de Ann… ante mano que se esperaba de mí por completo-

-lo sabías, pasaste una semana instruyéndote en esto-

-Edward, me propusiste matrimonio hace quince días, hace dos meses y medio ni siquiera era tu amante y tres días antes de eso era la prometida de otro hombre. Discúlpame si la maldita semana no me alcanzo para entenderlo todo- dije levantando la voz un tono más arriba de lo que usualmente usaba.

-tienes razón perdóname, se me olvida que todo esto es nuevo para ti, mira estaremos una hora en la recepción y nos marchamos después ¿te parece?

-sí, es perfecto- dije recostándome sobre su hombro, me abrazo rodeándome por completo.

Edward pov
Apenas apareció en la puerta de la catedral deje de pensar coherentemente, se veía casi angelical, no… ni un ángel se vería así, su vestido era perfecto, de encaje blanco con forro, entallado desde los senos hasta su diminuta cintura, ampliándose un poco más hacia la parte de debajo de la falda, caminaba despacio de la mano de mi padre.

Completamente concentrada primero en la alfombra, después en mí, me miro intensamente, se acercaba mas, estaba hermosa, divina, sensual… aterrada. Se detuvo en seco haciendo que mi padre se detuviera también, se acerco a ella susurrando algo, ella respondió mientras mi tensión se iba al cielo, mi padre sonrió al escucharla, no fui consciente que deje de respirar hasta que inspire de nuevo.

No había felicidad en su rostro, sonreí triste de saber que no era feliz con nuestra boda.
Apenas escuche al obispo al final de la ceremonia. Mire a mi esposa, se veía miserable. Con todo eso Rose nos dio la salida perfecta. Su comentario sobre el protocolo y que no tenía nada que celebrar me dejo perplejo, tenía una tristeza que no estaba antes y una infelicidad que no me esperaba.

Pregunte de nuevo. No me decía la verdad. Diez minutos de casados y ya estaba mintiéndome. Pregunte de nuevo, no dejaría esto pasar. Su respuesta una vez más me dejo sin argumentos. Podría decirse que grito la respuesta. Aun no se enfadaba pero cada vez estaba más cerca, decidí dejarlo por la paz, ya tendría tiempo de saber que estaba mal.

Por fin después de darle una respuesta que pareció hacerla feliz se recostó sobre mi hombro, la abrace urgido de sentir su calor, su cuerpo, ahora era mía, completamente mía. Solo mía. Llegamos al palacio y nos recibieron con felicitaciones, aplausos, y confeti. Mire a mi esposa quien por primera vez sonreía de verdad, aunque entre la gente vi el motivo de su alegría. Jacob.

-Nos iremos enseguida, no te alejes- susurre abrazándola más fuerte.

Apenas pudo liberarse de mis manos, en compañía de Alice se dirigió a la cocina, uno minutos después la seguí.

-Me alegra verte, la verdad salvo los primos y sus esposas no conozco a nadie, ¿lo tienes?-

-si princesa, lo conseguí apenas ayer, pero no le vi, no pude entregárselo, ¿no es una lectura pesada para una dama de su condición?-

-Jacob, si vuelves a llamarme dama, te golpeare con el libro más grueso y grande en ese orden que encuentre en la biblioteca, ahora dámelo que debo regresar, la realeza me espera-

-no se oye muy contenta, ¿no quería casarse?-

-hay muchas cosas que no quería Jake y que tengo y la única cosa de deseo con todo mi corazón, jamás la tendré-

-no entiendo alteza, ¿no es feliz? Justo ahora no se ve feliz-

-por supuesto que soy feliz Jacob, tengo un esposo maravilloso, una familia real, un palacio, dinero, armarios del tamaño de mi antiguo departamento, dentro de poco espero, tendré hijos, hum… necesito estar a solas, ¿te importaría…?-

-me retiro, estaré aquí cuando regrese, suerte-

La escuche detrás de la puerta. Decidí no esperar más para llevármela.

-Bella debemos irnos, ya mande por tu cosas, te espero en el auto- pedí.

Me miro un momento con ganas de decir algo, al final solo asintió dándose vuelta rápidamente, bueno no lo suficiente como para no ver la lagrima que dejo caer.

No era feliz y para ser honestos yo tampoco.

¿Por qué le pedí matrimonio a mi amante?...

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sale chicas, otro cap de este fic... recuerden comentar y votar.
besos y abrazos.
con Amor
Alejandra Rivas ; )

10 comentarios:

dracullen dijo...

wow soy la primeraaaa!!! bueno creo ke edward ya está sintiendo algo mas fuerte por bella, obvio sigue sin reconocerlo pero esos celos solo quieren decir ke él ya está mas interesado en ella. Creo ke carlisle hizo mal en decirle de la esposa anterior de edward el mismo dia de la boda, en fin esto está super interesante,saludos :d

diana dijo...

hay nooo pobreee!! pobre justo en ese momento le tuvo q decir de la otra esposa no podes no podesssssssss

Anónimo dijo...

ESTA HISTORIA ME ENCANTA, PODRÍAS PROPORCIONARNOS MAS CAPÍTULOS, POR FAVOR.

GRACIAS.

nashkalight dijo...

ufff pobrecita bella enterarse d la otra asi?? ufff eddie esta enamoradoo y es de bellaa aunq no lo sabe o no lo quiere reconocerrrr segui asi q estaa geniallll

Ro_Lizzy dijo...

Edward es idiota o se hace... realmente se pensó que bella jamas se iba a enterar de su viudez?? que haría el si fuese al revés la historia?? ufff los hombres nunca entienden nada.
Cuidate mucho y nos leemos siempre...
http://miangelpersonal.blogspot.com/

nydia dijo...

Creo q la confesion del rey fue inoportuna porq puso muchas ideas en la cabeza de Bella,me intriga como iran a pasar en su luna de miel....Es genial esta historia...Besos sigue asi...

Princcipessa Cullen dijo...

Maldición Carlisle no debio decirleeee!!! Y menos el día de su boda, bueno al final de cuentas se enteraría!!!

Muy buena la verdad!!! Espero que pronto Edward entienda la razón de la tristeza de Bella, y que ella pueda ver que el siente algo... pequeño pero algo por ella!!!

xoxo

Cynthia dijo...

Ahhhhhh pobre Bellaa....enterarse de lo de su primera mujer..bueno supongo que terminara amándola,de verdad se está poniendo interesante este fic,bueno besos y como siempre espero el siguiente capii

Anónimo dijo...

estoy super triste x la situacion de bell y ed.
ya tan pronto empiezan los problemas que triste.

lupisz dijo...

solo puedo decir que detr@sz de un@ gr@n istori@ @y un@ gr@n escritor@ =)